Alto el fuego en Siria: un acuerdo de imposible cumplimiento

El sonido de los combates y los bombardeos sigue escuchándose en Siria, a pesar del alto el fuego que entró en vigor la madrugada del sábado. Rusia y los países de la OTAN parece que son los únicos en respetarlo.

Al menos sobre el papel, porque Turquía ha sido acusada de permitir a los rebeldes utilizar su suelo para planificar ataques contra posiciones del Gobierno en Tell Abyad. Se han denunciado hasta 30 casos de violaciones del alto el fuego desde que comenzara, aunque el acuerdo se respeta en los combates a gran escala en los principales frentes, según rusos y norteamericanos, los encargados de verificar el cese de las hostilidades.

Fuego cruzado comenzado tanto por parte del gobierno, como los sucedidos en localidades próximas a la capital, Damasco, en poder de los rebeldes, en Homs, o en Arbin, como por los rebeldes, que siguen disparando sus armas contra las milicias afines a Al Assad en Alepo o localidades del centro como Hama. La cifra de muertos en los primeros días del alto el fuego superó los 200.

Los apoyos de Al Assad

El principal activo militar del presidente Bashar Al Assad es el Ejército regular. A las Fuerzas Armadas habría que sumar la Fuerza de Defensa Nacional y otros grupos como las Brigadas Baaz (milicias voluntarias del Partido Baaz Árabe Socialista), la Resistencia siria (una milicia marxista) y la Guardia Nacionalista Árabe (una milicia voluntaria laica).

La oposición siria

Son cientos de grupos armados, la mayoría operan solo en pequeños territorios, los agrupados genéricamente en la oposición al régimen y no todos han suscrito el acuerdo de finalizar las hostilidades.

Ejercito Sirio Libre. Son las milicias de la oposición política agrupada en torno a la Coalición Nacional Siria. No opera como un ejército con un mando único, y sus batallones se mueven con bastante libertad. De hecho, algunos combaten junto a los islamístas del Frente Al Nusra y se oponen  al alto el fuego porque estos últimos han quedado fuera de él.

Unidades de Protección Popular (YPG). Milicias del Comité Supremo Kurdo. Opera en la denominada alianza denominada Fuerzas Democráticas Sirias.

Frente Islámico. Coalición formada por cinco grandes milicias islamistas no radicales. A su vez, estos cinco se nutren de más de un centenar de facciones o pequeños grupos. Se han agrupado en el Consejo del Mando Revolucionario Sirio, formado por 72 facciones. Combaten en ocasiones junto al Ejercito Sirio Libre y en otras con los milicianos del Al Nusra.

Los actores internacionales

EE UU. Su objetivo es el Daesh, aunque la CIA ha entrenado y equipado a los rebeldes.

Francia y Reino Unido. Intensificaron sus ataques contra el Daesh tras los atentados de París.

Rusia. Entró abiertamente en la guerra el 30 de septiembre de 2015, a petición de Bashar al Assad. Sus ataques se dirigen contra el Daesh, aunque los rebeldes acusan al Kremlim de bombardear sus posiciones.

Turquía. Combaten el terrorismo a su manera… a los “terroristas” kurdos, ya que como tal son consideradas las milicias del PYD. Desde febrero, Turquía comenzó a lanzar ataques contra las posiciones de los kurdos en el norte de Siria.

Irán. Aliado de Bashar al Assad, le proporciona ayuda financiera, militar, armas y otros suministros desde el inicio de la guerra en 2011.  Ha enviado a 7.000 militares y ha destinado 15.000 millones de dólares a su financiación.

Líbano. Las milicias de Hezbolá combaten con el Ejército de Siria desde 2012

Arabia Saudí.  Ayuda financieramente a los rebeldes y realiza esporádicos ataques aéreos contra el Daesh. Recientemente se ha manifestado en condiciones de enviar a Siria sus fuerzas armadas.

Un precario alto el fuego, que se mira con excepticismo por parte de los EE UU y que los rusos están aprovechando para acercarse a Occidente, debilitado por los intereses de Turquía en la zona y el claro apoyo de facciones de la oposición a los terroristas del Frente Al Nusra, marca de Al Qaeda en Siria.