Elecciones en Irán, una democracia con matices

El viernes, 55 millones de iraníes eligen a su parlamento y la Asamblea de Expertos. No son unas elecciones al uso, pero suponen un buen termómetro para saber si el país toma el camino de las reformas y el acercamiento a Occidente emprendido por su actual presidente, Rohani, o si ganan los llamados halcones, que a pesar del levantamiento del embargo internacional, siguen controlando el país.

La convocatoria elige a los 290 parlamentarios y la Asamblea de Expertos, 88 religiosos que a su vez eligen al líder supremo, que controla el Ejército y la Justicia. De ahí la importancia de unos comicios que darán a conocer como está la relación entre conservadores y reformistas. Aún así, la campaña no está levantando pasiones entre los ciudadanos.

Porque Irán, como decimos, no es una democracia al uso. El Parlamento tiene unos poderes limitados para legislar, ya que cualquier norma debe de pasar el filtro de otros órganos, como el Consejo de Guardianes de la Constitución, que pueden derogarlas sin más.

En Irán, aunque existen los partidos políticos, estos no concurren a las elecciones. Puede ser elegido diputado cualquier ciudadano -con permiso del Consejo de Guardianes, que tiene poder de veto de las candidaturas -. Luego se agrupará en el ‘Maylis’ por afinidades ideológicas, pero no como partido político. Es decir, no se trata de unas elecciones plurales de partidos, tal y como las consideramos en Occidente.

Para la cita del viernes se presentaron 12.123 candidatos, pero el Consejo de Guardianes los ha reducido a 6.229 candidatos. La mayoría han sido descartados por su afinidad con los reformistas. Aún así, los reformistas han apostado por concurrir a las urnas -boicoteraon los pasados comicios-, confiando en que se puede dar un giro al poder político.

Sólo la movilización del electorado en Irán juega a favor del cambio

Según los analistas, la movilización masiva solo juega a favor del cambio, y en el país, el ciudadano corriente, no cree en que los conservadores vayan a permitir que las cosas cambien en lo cotidiano, como aliviar la censura en los medios sociales o en relajar las normas sobre la vestimenta de las mujeres. O en que el levantamiento de las sanciones se traduzca en bienestar para ellos a corto plazo.

Quizás resulten más relevantes los resultados que arroje la segunda votación, la de la Asamblea de Expertos, ya que el relevo del actual líder supremo, Alí Jamenei, de 77 años y con una salud debilitada, se antoja próximo. Solo puede ser relevado por fallecimiento o por cuestiones de salud.

Los conservadores y los halcones hoy cuentan con la mayoría en el Parlamento. Como comentaba un ciudadano durante la campaña, que solo dura una semana, ” hay que votar, porque una elección imperfecta es mejor que ninguna”.