La cárcel más tenebrosa de Occidente

Obama afronta en la recta final de su mandato otro de los retos que fijó cuando fue elegido presidente de los Estados Unidos: cerrar Guantánamo. La cárcel de los horrores. Representa la imágen más clara de la represión y la violación a los derechos humanos. Y quiere que a la novena, sea la vencida.

En este nuevo intento, el presidente norteamericano se enfrenta con el veto republicano rechazando el deseo de Obama de transferir “terroristas peligrosos” a prisiones de EE.UU. A finales de 2015, el Congreso aprobó una nueva versión de la ley de defensa que imposibilita el objetivo de Obama. En palabras del congresista Mike Coffman “no hay por donde empezar, simplemente no va a suceder”.

Construida como cárcel de máxima seguridad en la base que aún mantienen los norteamericanos en la isla de Cuba, desde 2002 por sus calabozos han pasado más de 800 presuntos terroristas islamistas: talibanes y agentes de Al Qaeda.

La mayoría fueron detenidos en Afganistán tras el 11 de septiembre en unas condiciones absolutamente inhumanas y violándose de manera reiterada sus derechos fundamentales. Así ocurrió con Hamed Abderraman Ahmed, conocido como el talibán español.

Dos años estuvo encerrado entre sus paredes donde sufrió torturas y vejaciones hasta que sin ser juzgado ni acusado fue extraditado a España. Su paso por Guantánamo lo radicalizó aún más. Acaba de ser detenido por montar una célula vinculada al Daesh.

Guantánamo, una isla dentro de otra isla, regida por sus propias reglas y al margen de la convención de Ginebra que protege a los prisioneros de guerra. El primer convoy con destino a la cárcel estaba formado por 20 presos. Tocaban tierra con la cabeza rapada, tapada con una bolsa negra, esposados de pies y manos y ataviados con los famosos trajes naranjas.

Desde el primer momento, muchas ONGs  y organizaciones de derechos humanos ya cuestionaban el desprecio por parte de los carceleros por los Derechos Humanos de los reclusos.

El número de presos siguió creciendo, y también las vejaciones y las denuncias. Torturas, palizas diarias, ahogamientos simulados, asfixias, desnudez forzadas, la profanación del Corán (el libro sagrado de los musulmanes), entre otras variantes de humillación.

Obama, vuelve a la carga ahora para conseguir cerrar “de una vez por todas” Guantánamo. Su argumentario: su existencia perjudica la seguridad del país. Su propuesta, trasladar dentro de EE.UU a los prisioneros a los que aún no se ha aprobado su traslado a otros países.

Si no les mueve la humanidad, quizá al menos que lo haga el dinero. El cierre de Guantánamo ahorrará según Obama,  80 millones de dólares al año, el coste del funcionamiento de la cárcel más tenebrosa de Occidente.