#Educación financiera, una herramienta fácil para analfabetos financieros

España cuenta con las generaciones más preparadas de su historia. Pero seguimos suspendiendo en lo básico. Jóvenes y no tan jóvenes muestran graves carencias, por ejemplo, para leer el recibo de la luz o no son capaces de desenvolverse con normalidad cuando se acercan a la ventanilla de un banco.

Según el Test de Alfabetización Financiera de Standard & Poor’s, 51 de cada 100 españoles son analfabetos financieros. No entienden conceptos tan elementales como interés compuesto, interés simple o diversificar las inversiones. Elementos básicos cuando pretendemos gestionar nuestros ahorros o pedir un préstamo.

Es preciso realizar un ejercicio de pedagogía finaciera para sortear estos inconvenientes, tal y como recalcan desde el blog de CaixaBank, “Conceptos básicos de cultura financiera”.

Invertir, pero seguro

Ahorrar en medio de la crisis económica parece casi  un milagro, pero sucede. Un dinero extra que detraemos de nuestros ingresos para imprevistos o para más adelante. Lógicamente, el objetivo cuando acudimos con ese dinero al banco es sacar la máxima rentabilidad a ese capital, pero sin incurrir en riesgos.

En este sentido, todos los expertos recomiendan diversificar las inversiones. Un concepto que puede parecer abstracto, pero que se resume en una frase: “No es conveniente poner los huevos en la misma cesta”, porque si se cae al suelo se nos rompen todos.

Con los ahorros ocurre lo mismo. Si no queremos correr riesgos, lo mejor es contar con “varias cestas”. Hay que tener en cuenta que los bancos invierten nuestros ahorros en el mercado financiero y si los van depositando en diferentes sitios, el riesgo disminuye.

Pero no hay que olvidar que invertir es asumir un riesgo por principio, una apuesta. Por eso hay que tener en cuenta que cuanto menos riesgo tienen las inversiones menos rentabilidad ofrecen y que como usuario debemos de tener en cuentas los plazos: ¿queremos invertir a largo plazo? o por el contrario lo que buscamos es lograr beneficios rápidamente.

El ‘pelotazo’ se puede producir, pero siempre es más arriesgado.

¿Interés simple o interés compuesto?

El beneficio que vamos a obtener cuando ‘dejamos’ al banco nuestros ahorros para que los mueva por nosotros se denomina genéricamente interés y se expresa en porcentaje.

Los productos financieros pueden tener un interés simple o compuesto. Cuando nos ofertan el primero, el simple, lo que significa es que el banco hará cuentas con nosotros y nos dará el beneficio al vencimiento de cada periodo pactado.

Por ejemplo. Si queremos invertir 1.000 euros al 3% de interés simple y firmamos que vencerá en tres periodos.  Obtendremos 30 euros de interés en cada periodo. Los intereses podrán retirarse al vencimiento (tendremos esa pequeña renta). Al final del contrato, habremos obtenido una renta de 1.090 euros.

Cuando el interés es compuesto, lo que hacemos es autorizar a la entidad a reinvertir esa cantidad en el mismo producto, lo que hace aumentar la rentabilidad final. Puede que este tipo de productos tengan menos liquidez (a la hora de retirar los intereses), pero ofrece una mayor rentabilidad.

Esa misma cantidad de 1.000 euros a interés compuesto generaría 1.030 euros en el primer periodo, pero pasarían a ser 1.060,9 euros en el segundo (interés calculado sobre 1.030 euros) y 1.092,7 en el tercero (interés calculado sobre 1.060,9 euros).

Estos son algunos de los conceptos básicos. Pero a la hora de invertir nuestros ahorros, o de pedir una hipoteca, nos asaltaran otras muchas dudas. Para ello existen numerosas herramientas puestas al servicio de los usuarios y consumidores a través de las organizaciones de consumidores o apuntarse a los talleres que de manera periódica sobre #Educación Financiera que organiza CaixaBank, por ejemplo.

Además, para fomentar la cultura financiera entre la opinión pública y el sector educativo, el pasado 5 de octubre tuvo lugar el I Día de la Educación Financiera, donde se celebraron diferentes actividades en las escuelas y se habilitó un teléfono gratuito para resolver dudas domésticas.