Pablo Ibar: condenado a muerte en vida

Su aparente coincidencia física con el asesino que aparece en un vídeo y un rosario judicial plagado de mala suerte hicieron que el gipuzcoano Pablo Ibar, sobrino del mítico boxeador de los pesados, Urtain, terminase en la cárcel hace 21 años.

Quince de esos 20 años los ha pasado en el corredor de la muerte pensando que cada noche podría ser la última.

Pendiente de un último recurso parece que la pesadilla llega a su fin. El Supremo de Florida ha decretado que se repita el juicio porque los derechos de Pablo han sido violados reiteradamente y merece un juicio justo.

Todo comenzó en junio 1994, en lo que se conoce en este estado norteamericano como “los homicidios de Casey’sNickelodeon”. La policía halló muertos al dueño del local de qué local¿? y dos modelos. Las pesquisas por el asesinato terminaron con su detención y con la acusación de haber participado en los hechos algo menos de un mes después.

La gran prueba en contra de Pablo Ibar, su parecido físico con el presunto autor; pero ni las huellas dactilares ni el ADN recogido en el lugar del crimen coincidían con las suyas. A pesar de ello, la maquinaria judicial en Florida siguió la causa que llegó al gran jurado en mayo de 1997.

Pablo Ibar se declaró inocente, el jurado se dividió, no se puso de acuerdo y el juicio fue declarado nulo. A pesar de ello, no se aplicó la máxima de  in dubio pro reo (en caso de duda se falla a favor del acusado), y siguió en prisión hasta una segunda vista fijada para enero de 1999.

La mala suerte seguía a su sombra, y durante la selección del jurado, el abogado de oficio -Ibar carece de recursos para acudir a una defensa de pago- tuvo que abandonar la causa. Fue detenido por agredir a una mujer embarazada. El juicio volvió a ser aplazado un año más.

El tercer juicio de Pablo Ibar dio comienzo el 17 de abril de 2000. Fue declarado culpable y condenado a muerte. En cambio su ‘teórico’ cómplice en los hechos, Seth Peñalver, resultó absuelto.

Desde entonces, la nueva defensa de Ibar, ha recurrido para conseguir que el juicio vuelva a repetirse, alegando que se han vulnerado sus derechos civiles. Entre ellos, no contó con un abogado de oficio que estuviera en condiciones de establecer una defensa justa.

Pablo Ibar, si el Estado de Florida no recurre esta decisión ante la Corte Federal, espera su declaración de inocencia en este nuevo proceso. Eso sí, nadie le devolverá los 21 años pasados en prisión.