Haftar y el Ejército, las claves líbias

El general Jalifa Haftar o en su defecto, el futuro jefe del Ejército se ha convertido en el verdadero obstáculo para conseguir la formación del gobierno de unidad en Libia, cuyo nuevo plazo concluye el 4 de febrero, tras el fracaso de la anterior propuesta. Mohamed Fayez al Serraj y los nueve miembros del Consejo Presidencial trabajan desde un hotel en Túnez para formar un gobierno que sea reconocido por todos.

Una misión que se antoja imposible, salvo que se llegue a un acuerdo sobre la dirección de las Fuerzas Armadas. Ni la crisis económica y la guerra civil que desangra al país, ni el avance del Daesh que amenaza con apoderarse de los territorios ricos en yacimientos de gas y crudo resultan suficientes argumentos para unir a las partes enfrentadas en Libia.

Parecía que los equilibrios realizados por Mohamed Fayez al Serraj por conseguir un gobierno de 32 ministros que contentara a todas las partes en conflicto (tribus, islamistas del gobierno de Trípoli y leales al gobierno de Tobruk) junto a la presión internacional iban a ser suficientes.

Jalifa Hafter

Pero el varapalo sufrido en el Parlamento de Tobruk en la moción de confianza presentada, apenas 15 votos a favor, y el voto contrario a entregar el control del arsenal al jefe del Ejército que designará el nuevo gobierno, contemplado en el artículo octavo de los acuerdos de unidad -no se menciona expresamente la continuidad de Haftar al frente de las fuerzas armadas- han vuelto a poner de manifiesto la fragilidad del proceso auspiciado por la ONU.

Además, este gobierno debería haber recibido posteriormente el plácet del ‘otro parlamento’, el de Trípoli, cuyos representantes han manifestado a lo largo de todo el proceso su negativa a la continuidad de Hatter como jefe militar de la nación.

 

Haftar, considerado héroe y criminal de guerra al mismo tiempo

Haftar, jefe del Ejército del Gobierno de Tobruk desde 2015, es reconocido como un héroe por una parte de los principales actores enfrentados y como criminal de guerra por la otra. Convertido en la década de 1980 en uno de los principales opositores en el exilio, regresó en 2011 desde Estados Unidos para sumarse a las fuerzas rebeldes sublevadas contra Gadafi.

manifestación en Bengazi por la continuidad de Haftar

Manifestación en Bengasi por la continuidad de Haftar

Derrocado Gadafi de la presidencia del país, el general Haftar protagonizó en 2012 la llamada ‘Operación Dignidad’. Una ofensiva militar contra los grupos yihadistas que operaban en la llamada ‘zona Bengasi’ y en otras regiones situadas al este del país. Los grupos islamistas, agrupados en una coalición denominada ‘Amanecer Libio’, respondieron a lo que consideraban un golpe de Estado por parte del militar, haciéndose con el control de la capital, Trípoli. La formal unidad de Libia se había roto por completo, aunque se vertebró meses después.

En este contexto se celebraron nuevas elecciones al parlamento (2014). Ganó la facción donde se encuadraban los grupos que apoyaban al general  Hafter. Los resultados de las elecciones no no fueron reconocidos por los islamistas, que se autoproclamaron como el gobierno legítimo de Libia. Desde entonces, dos gobiernos, uno en Trípoli y otro en Tobruk se han disputado la legitimidad del país.