EE UU vuelve a ser motor de la economía mundial

Obama afronta su último año de presidencia en la Casa Blanca, el denominado en el argot presidencial norteamericano como el del ‘pato cojo’, con los deberes hechos. Al menos, en materia económica.

Alejado de los nubarrones de la crisis económica y financiera provocada hace una década por el escándalo de las ‘subprimes’, las amenazas internas provocadas por el crecimiento de los gigantes emergentes y conseguido el equilibrio en materia de producción energética; los datos macros revelan que el gigante norteamericano está en la senda de liderar la economía del planeta.

El  PIB crece a un ritmo del 2.2% -suficiente en EE UU para crear empleo-,  el paro se sitúa en niveles del 5% -para España lo quisiéramos-, la inflación no supera el 2%, los salarios crecen por encima de la subida de los precios, se reduce el déficit público, el dólar se mantiene estable y la balanza comercial se escribe en números negros (vende en el exterior más que compra).

Indice IPM

Y buena prueba de esa confianza que reina en los EE UU sobre la marcha de su economía son dos datos: la Reserva Federal por primera vez en una década subirá los tipos de interés y, por otra parte, está prevista una reducción de aranceles para productos como automóviles, textil o calzado, entre otros.

 

La economía de Estados Unidos

Con estas perspectivas, que básicamente se traducen en un tirón del consumo interno, los EE UU vuelven a convertirse en objetivo de empresas, grandes y pequeñas, para aprovechar las condiciones objetivas que el mercado norteamericano presenta.

 

El crecimiento de la economía norteamericana, una oportunidad para la industria española

En opinión de Karolina Miłaszewska, responsable de la Oficina de Representación de CaixaBank en Nueva York, esta coyuntura apuntala las posibilidades de negocio para las empresas españolas: “Hoy en día, EE UU es el primer destino de las exportaciones españolas fuera de la UE y el tercero a escala mundial” y  “se prevé crecimiento [a corto y medio plazo] en sectores como energía o infraestructuras”.

Es decir, un impulso a la actividad de empresas como Acciona, ACS, Iberdrola, Ferrovial u OHL, entre otras, y también para las de menor tamaño que “representan el 93% de las empresas que exportan a EE UU”o para aquellas destinadas a la innovación (según el ránking del Boston Consulting Group, seis de las diez primeras empresas innovadoras están en EE UU).

Según el Informe Mensual de CaixaBank Research, “el consumo y la inversión serán los componentes clave de la expansión estadounidense. Nuestro escenario central prevé una mejora de la inversión no residencial, después de unos trimestres algo débiles, y la continuidad de la buena marcha de la inversión residencial”.

Una expansión económica, que según el ICEX-Invest in Spain se traducirá, a su vez, en un aumento de las inversiones norteamericanas en España. Según el instituto, un 94% de las empresas extranjeras tiene previsto aumentar o mantener sus niveles de inversión en España este año y EE UU.