La ruta de los Balcanes, la última opción plagada de obstáculos para los refugiados

La ruta de los emigrantes sirios para llegar a Europa parecería indicar que el camino más directo, una vez llegados a Grecia y ya que ansían en su mayoría llegar a Alemania, sería hacerlo a través de Macedonia, Serbia, Hungría y Austria.

Pero recorrer esa imaginaria línea recta no depende de los propios inmigrantes. Obstáculos como las mafias, cruzar por territorio Schenngen -donde la circulación de personas tiene menos trabas- y las vallas levantadas por Hungría han convertido la marcha de los millones de emigrantes en una continua carrera de obstáculos, embudos y marcha atrás donde acaban atrapados en auténticas ratoneras -como ocurre actualmente en Eslovenia o en Serbia-.

Inmigrantes Ruta

 

“Cuando empezó la guerra en Siria, los refugiados querían volver cuanto antes a sus hogares” y se quedaban malviviendo en los campamentos de refugiados de Jordania o los países limítrofes con Siria, asegura la portavoz del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) Karolin Eberle. Pero ahora, cinco años después del estallido del conflicto, han perdido la esperanza de regresar.

Por ello, una buena parte de los 8 millones de desplazados han puesto el punto de mira en llegar a la UE, la cuna del Estado del Bienestar, donde un refugiado político cuenta, en teoría, con mayores posibilidades de rehacer su maltratada existencia. Pero la crisis migratoria ha puesto de manifiesto que no todos los países comunitarios son iguales.

 

 

Grecia, primera escala

Salir de Siria para llegar a Europa supone un largo viaje por el Este -hay que cruzar buena parte del antiguo territorio de la Unión Soviética- o por el Oeste cruzando Jordania, Egipto y Libia. Así que lo más indicado parece adentrarse por la vecina Turquía para llegar a Grecia.

Pero no por vía terrestre. La frontera entre ambos países resulta una de las menos franqueables, lleva años cerrada a cal y canto por un muro desde mucho antes de que estallara la crisis. Por ello, los migrantes se ven obligados a embarcarse en las costas turcas -o egipcias y libias- rumbo a las islas griegas. Desde allí, fundamentalmente Lesbos, dan el salto al continente.

Patera Mediterráneo

 

Sobre el papel, la peligrosa travesía por mar hasta Grecia debiera suponer un punto y final para ellos: han entrado en la UE tras superar una dura navegación. De hecho más de 3.200 personas -oficialmente- han muerto en aguas del Mediterráneo en 2015, según los datos de ACNUR.

Entonces, ¿por qué los sirios que llegan a Grecia no quieren quedarse en el país y prefieren irse a Alemania? La pregunta se responde con otros interrogantes ¿qué puede dar Grecia ahora y qué ofrece Alemania? ¿Dónde puede resultar más fácil encontrar trabajo y rehacer su vida?

“Proporcionar asistencia implica alimentación, alojamiento, algo de dinero en efectivo, etcétera. En Alemania, por ejemplo, también ofertan a los emigrantes clases de alemán. Cada país decide qué asistencia proporcionar”, afirma Sergio Maydeu, experto en Relaciones Internacionales y analista de migraciones.

Cuestiones que se plantean los refugiados antes de emprender su marcha en solitario o ponerse en manos de las mafias y que son una razón de peso para abordar los cerca de 2.000 kilómetros que separan el territorio griego del alemán y que supone una travesía por Grecia, la Antigua República Yugoslava de Macedonia, Serbia y Hungría para llegar finalmente a Austria y Alemania.

 

Macedonia, un paso obligado

 

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@Amnesty Internacional

 

Una vez en territorio heleno las opciones se decantan por atravesar el país y llegar a Macedonia en lugar de intentar el acceso a Bulgaria o Rumanía. “Bulgaria, como Rumanía, a pesar de ser países de la UE no está en Schenngen, al contrario que Hungría o Eslovaquia”, comenta Mayden. Además, el control y seguridad en esos dos países desaconsejan esta ruta.

En cambio, la permeabilidad del territorio macedonio le otorga un atractivo especial: “La porosidad de las fronteras macedonias hace más fácil el movimiento de los traficantes”. Macedonia un país pobre y no cuenta con los medios suficientes para mantener un férreo control de sus fronteras.

Una vez en Macedonia, atraviesan Serbia para llegar a Hungría.Tanto Macedonia como Serbia, conocedores que son simples escalas en el camino, no han cerrado sus fronteras. Aunque las medidas adoptadas por Hungría en materia de inmigración y el ‘efecto dominó’ provocado está haciendo que Macedonia se replantee su postura y amenace con expulsar de su territorio a los emigrantes ante el temor de que queden ‘estancados’, como está sucediendo en Serbia.

 

El tapón húngaro abre la ruta de los Balcanes desde Serbia

Frenados en Serbia, que por una parte recibe el empuje de los que llegan por Macedonia y por otra los rechazados en la frontera con Austria, los refugiados sirios no tienen más remedio que desandar el camino hecho e intentar llegar a través de la ruta de los Balcanes, es decir por Croacia o Eslovenia; una ruta que pareciera estar ideada por el ‘enemigo’.

 

Así, atrapados en Hungría o en Serbia, decenas de miles de emigrantes se han visto obligados a adentrarse por los Balcanes. Los que están en Hungría por que tras el cierre de la frontera húngara con Croacia, se ven obligados a pasar por Eslovenia. Los retenidos en Serbia prefieren atravesar Croacia, ya que su gobierno permite su camino sin poner graves impedimentos.

Aunque el país no está preparado para absorber a un número tan elevado de personas. Hasta 10.000 personas se quedaron bloqueadas durante el mes de diciembre soportando las inclemencias del tiempo -frío y lluvia- sin recibir prácticamente ayuda en forma de alimentos y ropa de abrigo hasta poder traspasar la frontera.

Pero, ese se puede considerar como el mal menor, porque esta nueva ruta, a diferencia de la de Hungría, es montañosa y de complicada topografía. La mayor parte de la frontera entre Serbia y Croacia está formada por el río Danubio, con una estrecha franja de frontera terrestre en el entorno de la ciudad serbia de Sid.

Croacia es territorio hostil. Por una parte según se avanza en dirección a Austria los migrantes se topan con el muro de los Alpes, que se eleva. Por otra, en Croacia existen regiones totalmente minadas, son las secuelas de la guerra yugoslava  20 años atrás.

 

El embudo esloveno

Pero el embudo esloveno les está forzando a cruzar los Balcanes. No les queda más remedio. Con tan mala suerte que su camino de salida de la pobreza y la guerra está trazado en una de las partes más agrestes de Europa.

 

 

 

Liubliana hizo saber que limitaría la entrada de migrantes en su territorio a 2.500 al día, en tanto Zagreb le solicitaba que fueran 5.000 diarios.

La ruta de los Balcanes, el penúltimo paso, no está exento de problemas políticos. Porque para los gobiernos, más allá de la crisis humanitaria, estamos ante un problema económico de primera magnitud. Además, “durante esa ruta, pueden quedarse atrapados fuera de las fronteras de la Unión Europea, en Serbia y Macedonia, sin ningún tipo de protección internacional”, según denuncia Amnesty Internacional.

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