El ‘bueno’ de Domingo González Arroyo, “un político de los de toda la vida”

Después de más de medio siglo metido en política, su nombre ha saltado a las primeras páginas de los periódicos de tirada nacional por su férrea voluntad de seguir en ella. Ni una sentencia ha conseguido apartarlo del cargo, y eso que la condena es de nueve años de inhabilitación por prevaricación.

Se llama Domingo González Arroyo, y rige sobre los destinos de La Oliva, en Fuertevertura, desde hace 24 años. Y se ha encerrado en el Ayuntamiento, como si de un ‘okupa’ se tratara, en su despacho para que no lo desalojen.

Su negativa a dejar el bastón de mando le puede costar al municipio más de tres millones de euros. Pero parece que eso no es suficiente para que este hombre “que ama la política y siente que ha nacido para servir y no para gobernar” acate la sentencia judicial.

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Según se puede leer en el currículum con el que se presentó a las elecciones por el Partido Progresita Majorero en el pasado mes de mayo,  Domingo González Arroyo “es uno de los políticos más veteranos de CANARIAS, tiene 75 años, 12 hijos y una experiencia y vitalidad envidiable. Ha ocupado casi todos los cargos a los que puede acceder un político: 18 años de concejal en el Tercio de Familia donde sólo, votaban los cabezas de familia y mujeres casadas en el régimen de Franco.; 24 años y dos meses como alcalde de la Oliva; 20 años como Consejero Insular del Cabildo de Fuerteventura; 20 años como Diputado regional y 4 años como Senador”.

 

Domingo González Arroyo, hijo de un alcalde del Frente Popular y presidente del PP majorero

Parece que la tradición política la heredó de su padre, que fue alcalde del municipio de La Oliva por el Frente Popular. “Hijo de padre político comunista y Alcalde de La Oliva que fue sacado a punta de pistola por un piquete del régimen de Franco del Ayuntamiento”, aunque no queda claro si heredó las ideas políticas de su progenitor.

Presidente del PP majorero, listas en las que accedió al acta de concejal, Domingo González Arroyo, abandonó ‘las filas de la gaviota’ por divergencias -parece que por luchas de poder interna- con el actual ministro en funciones, José Manuel Soria. Posteriormente recaló en el Partido Progresista Majorero.

Pero qué importa un cambio de partido para este ‘servidor público, para este “hombre afable, madrugador, sencillo, activo, próximo a los vecinos con trato directo y con tiempo para ellos. Amigo de sus amigos y enemigos, no guarda rencor. Le gusta el trato directo con la gente, las labores de la tierra, los animales y en agosto del año pasado se quedó con 14 perros, de Okapi,” que iban a ser sacrificados. Se puede decir, que ha ayudado y que tiene un gran corazón”.

Tanto, que se preocupa por la salud de sus concejales, sobre todo cuando le piden que dimita. Ese buen corazón que le lleva a recordar a esos políticos (de Votemos) , que en la vida todo es posible, como salir a la calle y “darse un resbalón y romperse la frente”.

Lo dicho, un ‘santo varón’.