Las líneas rojas de los partidos emergentes y la aritmética parlamentaria

Tras el 20-D ningún partido ha conseguido una mayoría parlamentaria para gobernar, pero paradójicamente, los partidos emergentes ponen sobre la mesa condiciones tanto al  PP y al PSOE que serían imposibles de cumplir en función de las sumas de escaños.

Podemos y Ciudadanos, mantienen unas exigencias en sus líneas rojas, que obligarían a PSOE y a PP a aceptar determinadas reformas constitucionales para poder ser investidos. La formación morada ha definido sus líneas rojas tras el 20-D en una reforma de “la ley electoral, el blindaje constitucional de los derechos sociales, de la moción de confianza ciudadana al gobierno, el reconocimiento del derecho a decidir de los territorios y acabar con las puertas giratorias”; Ciudadanos, por su parte, entre sus propuestas reclama una reforma de la ley electoral, una reforma de la justicia, un pacto por la educación y una reforma de la ley de partidos.

La modificación de cualquier ley orgánica, por ejemplo, reformar la Constitución precisan para su aprobación de una mayoría cualificada del Congreso de los Diputados. Una cifra que sólo sería posible con dos combinaciones en el caso de las leyes que afectan a los derechos fundamentales que contempla la Carta Magna:

PP + PSOE

PP + PSOE + Ciudadanos

elecciones 20D

Reformas constitucionales

Cualquier reforma de la Constitución, según contempla el título X de la misma, precisa de una serie de requisitos mínimos para sacarla adelante:

“Artículo 167

1. Los proyectos de reforma constitucional deberán ser aprobados por una mayoría de tres quintos de cada una de las Cámaras. Si no hubiera acuerdo entre ambas, se intentará obtenerlo mediante la creación de una Comisión de composición paritaria de Diputados y Senadores, que presentará un texto que será votado por el Congreso y el Senado.

2. De no lograrse la aprobación mediante el procedimiento del apartado anterior, y siempre que el texto hubiere obtenido el voto favorable de la mayoría absoluta del Senado, el Congreso, por mayoría de dos tercios, podrá aprobar la reforma.

3. Aprobada la reforma por las Cortes Generales, será sometida a referéndum para su ratificación cuando así lo soliciten, dentro de los quince días siguientes a su aprobación, una décima parte de los miembros de cualquiera de las Cámaras.

Artículo 168

1. Cuando se propusiere la revisión total de la Constitución o una parcial que afecte al Título preliminar, al Capítulo segundo, Sección primera del Título I, o al Título II, se procederá a la aprobación del principio por mayoría de dos tercios de cada Cámara, y a la disolución inmediata de las Cortes.

2. Las Cámaras elegidas deberán ratificar la decisión y proceder al estudio del nuevo texto constitucional, que deberá ser aprobado por mayoría de dos tercios de ambas Cámaras.

3. Aprobada la reforma por las Cortes Generales, será sometida a referéndum para su ratificación.”

El programa de mínimos planteado y el referéndum en Cataluña

En este sentido, alguna de las líneas rojas que Podemos ha planteado hasta el momento, no se pueden llevar a cabo de una manera tan sencilla, como por ejemplo el referéndum catalán. El PP con 123 diputados en la Cámara Baja, el resto de partidos políticos suman 227 diputados. Esta cifra (227) serían suficientes para aprobar alguna reforma constitucional. Pero, bastaría que un solo grupo se opusiera para hacer tambalear la propuesta. Y en cualquier caso, el PP podría invocar la celebración de un referéndum para que dicha reforma fuera aprobada.

Es decir, que antes de los catalanes pudieran realizar un referéndum, todos los españoles deberían pronunciarse con antelación.

Como se ha descrito, cualquier alianza entre PSOE y Podemos para sacar adelante una propuesta de estas características, necesitaría el apoyo de gran parte de la Cámara Baja. No sería suficiente un presunto tripartito entre PSOE, Podemos y Ciudadanos.

Si finalmente hay algún tipo de pacto entre partidos para ser investido, ya sea Mariano Rajoy o Pedro Sánchez,  tanto Podemos como Ciudadanos deberán renunciar a algunas de sus líneas rojas, algo que ya se vislumbra en el cambio de discurso político de Albert Rivera.

Las intenciones políticas topan con la aritmética parlamentaria y cualquier solución posible a día de hoy forma parte de la especulación.