Niños, tutoriales y tecnología: ¿cómo afecta la pantalla al desarrollo de los pequeños?

Existe todo un universo en internet dedicado al entretenimiento de los más pequeños de la casa. Desde juegos online, hasta tutoriales en los que desde el momento de abrir la caja de un juguete, se enseña a los pequeños cómo utilizarlo, haciéndole el trabajo de crear su propia historia de fantasía. ¿Afectan este tipo de propuestas de ocio al desarrollo de los niños?

Los niños de hoy son nativos digitales

Según Silvia Álava, psicóloga infantil y autora de Queremos hijos felices y Queremos que crezcan felices, no hay que obviar el hecho de que nuestros pequeños son “nativos digitales” y como tales, es normal que tiendan a usar la tecnología, pero, sin demonizarla, hemos de recordar que no vivimos en un mundo virtual, que los niños, sobre todo en los primeros años de su vida, tienen que explorar el mundo que les rodea; aprender a relacionarse, a aburrirse, a negociar y otras muchas cosas. En el momento en el que les entregamos un dispositivo a nuestros niños, el proceso de atención sostenida lo hace el aparato y no el niño generando así una carencia. ¿Para qué aprender a madurar ese proceso cuando un dispositivo electrónico lo hace por ellos?

Los padres tienen que hacerse presentes

Por eso, es clave el papel de los padres. Darle a un niño una tablet o un smartphone es cómodo, los niños quedan enganchados y cuántas veces, los que nos rodeamos de niños, hemos oído eso de, “le doy la tablet, y no hay niño”. Tiene que haber niño, tiene que entender que el mundo que le rodea existe más allá de su pantalla y por ello hay que regular la cantidad de tiempo que el pequeño usa los dispositivos. Y además, la manera. Silvia Álava recomienda que se limite el tiempo pero que también, los momentos de disfrute de la tecnología se condicionen al cumplimiento de una serie de normas o pactos establecidos entre padres e hijos. Que los niños disfruten de la tablet, pero a cambio de haber cumplido sus obligaciones. La psicóloga también deja claro que es el padre o la madre quien controla el dispositivo y no el niño, y que para ello recomienda la implantación de un código de seguridad que no permita al niño acceder al dispositivo sin permiso, y recuerda también la importancia de controlar los contenidos a los que acceden los niños: del mismo modo que no les dejamos salir solos a la calle y les prevenimos de los peligros del mundo real, no podemos dejarles solos ante los del mundo virtual.

Educación y control parental son básicos para que nuestros niños no vean afectado su desarrollo personal por el abuso de la tecnología, aplaudamos la suerte que han tenido de nacer en un mundo digital, que les facilita muchos caminos. Pero no subestimemos el beneficio de seguir saltando en los charcos, como hacíamos nosotros. Tienen que seguir manchándose de barro, aunque nos toque frotar a los mayores.

   

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