Asunta: Aún muchos interrogantes

Asunta Basterra, una niña de doce años de origen chino fue hallada muerta y atada de pies y manos el 22 de septiembre de 2013 en el municipio gallego de Teo. Un par de días antes, sus padres adoptivos habían denunciado su desaparición. Han pasado dos años y el juicio por el asesinato, está a punto de arrancar.

El suceso conmocionó Galicia y España, que en un principio se solidarizó con la familia. Una solidaridad que se esfumó en cuanto las pesquisas policiales determinaron que los principales sospechosos del asesinato de la niña, eran sus padres: Rosario Porto y Alfonso Basterra. Según la policía, al tomar declaración a Rosario se produjeron “incongruencias y ambigüedades” y “versiones contradictorias”. Así que porto fue detenida e imputada por homicidio, como lo fue también Basterra un día después.

La autopsia reveló que Asunta ha sido drogada con Lorazepam para ser posteriormente asfixiada sin oponer resistencia. Asunta vivía con su madre en Santiago de Compostela, pero la familia tenía una casa en una finca situada en Montouto, limítrofe con  el municipio en el que la niña fue encontrada muerta. Durante el registro, se encontró una cuerda que coincidía con la que Asunta tenía atada alrededor de las manos y los tobillos. Los indicios apuntaban cada vez más a sus padres, separados en el momento de la desaparición de laniña, pero que podrían compartir un móvil común. Asunta era la principal beneficiaria del testamento de sus abuelos maternos, fallecidos en 2011 y 2012, y Rosario Porto, era su única hija. Se cree que Asunta lo descubrió y que por ello, sus padres decidieron acabar con su vida.

El caso empiezó a tornarse sórdido, en la camiseta de la pequeña Asunta se encontraron restos de semen, algo a lo que las defensas de los padres se agarraron, aunque finalmente las investigaciones determinaron que se había producido una contaminación de la prueba, una transferencia involuntaria, porque además, no había signos de violencia sexual en el cadáver de la niña y el hombre a quien pertenecía perfil genético hallado no se encontraba en Galicia en la noche de su desaparición.

Los registros en las viviendas habituales de Porto y Basterra continuaron, la policía analizó el ordenador de Alfonso Basterra, que encontró en el tercer registro que hizo en la casa, en ocasiones anteriores no había dispositivo alguno, por lo que la policía sospecha que había sido colocado a propósito. Los agentes  descubrieron que Basterra había borrado de él información relativa a su hija y también pornografía.

Porto y Basterra estaban en prisión preventiva. Ambos mantuvieron una conversación telefónica en la que acordaron declararse inocentes. En un momento dado Porto le dijo a Basterra, “¿Te ha dado tiempo a deshacerte de eso?”, a lo que Basterra contestó pidiendo prudencia a su exmujer por si les están escuchando. Las grabaciones fueron publicadas por el diario El Mundo y la defensa de Porto pidió que se desestimen como prueba, y en esta ocasión, lo logró.

Pese a estar separados, Porto y Basterra parecían estar muy unidos en lo que al caso se refiere, desde el principio ambos mantuvieron que no habían drogado a su hija, en concreto Basterra, que comió con la pequeña y su madre el día de su desaparición. Creían tenerlo todo atado pero en algún momento, se produjo una escisión en esa alianza. Dos meses después de los hechos, Rosario Porto decidió declarar voluntariamente, mientras que Basterra se acogió a su derecho de no hacerlo. Las defensas empezaron a transcurrir por senderos distintos. Tanto Basterra como Porto solicitaron su excarcelación, hablaron de detención ilegal, y la defensa de Porto pidió que no se continúe el proceso por la Ley del Jurado. Todos los recursos que interponen fueron desestimados.

Empezó el baile de testimonios, dos profesoras de música de la niña Asunta contaron que en alguna ocasión habían visto a Asunta comportarse prácticamente como un zombie entre julio y septiembre de 2013, como si estuviera drogada, así la policía llegó a la conclusión de que el exmatrimonio tenía planeado desde hacía meses el asesinato de la pequeña.

Querella de la Guardia Civil contra el abogado de los sospechosos del caso Asunta

Cuando llegó el mes de enero, la Guardia Civil se querelló contra el abogado de Rosario Porto, José Luis Gutiérrez Aranguren. Durante todo este tiempo ha estuvo insinuando que había una mano negra en el caso ejerciendo presión, los agentes se sientieron insultados y calumniados. Pero era la línea de la defensa de Porto, conspiraciones, manos negras, y Rosario Porto como víctima. El cisma entre los padres de Asunta se hizo más que evidente cuando ya en julio de 2014, Gutiérrez Aranguren acusó a Basterra de querer quitarse de en medio. Pero antes de esto, el padre de Basterra hizo unas declaraciones en televisión en las que dijo que su hijo como mucho era culpable de encubrir a Porto, y que a ella, la veía capaz de algo así. Durante todo el proceso la salud mental de Rosario Porto ha sido cuestionada.

También en julio se produjo la apertura de juicio oral contra los padres de Asunta. En su auto de apertura el juez instructor del caso, José Antonio Vázquez Taín, señaló que “el asesinato responde a un plan premeditado, ejecutado de forma gradual”, y que la ejecución de ese plan “resulta imposible sin la participación, o al menos el consentimiento, de ambos imputados”.

Hemos llegado a 2015 y tenemos el juicio, que estaba previsto para junio, en el horizonte. La causa será juzgada por un jurado popular y por la imposibilidad de los ciudadanos seleccionados de acudir por distintos motivos en la fecha inicialmente estipulada, se ha trasladado al mes de septiembre. La fiscalía pide 18 años de prisión para Rosario Porto y Alfonso Basterra, petición que la asociación Clara Campoamor, personada como acusación popular eleva a 20. Poco más se ha sacado en claro, o al menos ha trascendido, en cuanto al caso. Solo sabemos que las pruebas parecen claras, pero hay un cabo suelto. No se ha podido probar la presencia de Alfonso Basterra en la finca de Montouto donde fue presuntamente asesinada Asunta. No se sabe cómo llegó hasta allí y solo se le vio en compañía de su hija la tarde de su desaparición, en los alrededores de su casa en Santiago de Compostela. En el caso de la madre, sí que hay constancia de su traslado al lugar donde se supone que se produjeron los hechos. En el aniversario de su muerte, muy próximo en el tiempo a la fecha del juicio, Rosario Porto ha publicado una esquela en memoria de su hija. Porto, que ejercerá su propia defensa finalmente, mantiene su inocencia y lo prodiga con gestos como este. El juicio finalizará a finales del mes de octubre y once personas determinaran la inocencia o la culpabilidad de Basterra y Porto.