27 de Septiembre: las últimas balas del Franquismo

Resulta difícil imaginar ahora que el 27 de septiembre hace 40 años España vivía en una dictadura. Los opositores políticos y sindicales convocaban huelgas y manifestaciones  pidiendo libertad -aunque estaban silenciadas por la prensa del régimen-. Se acababa de constitutir la Junta Democrática de España -que aglutinaba a las fuerzas políticas que combatían la dictadura-. Dos organizaciones practicaban la lucha armada contra la dictadura militar de Francisco Franco: el FRAP y ETA.

Esta última había atentando con éxito contra el presidente del Gobierno, el almirante Carrero Blanco, dos años antes y hacía doce meses en una cafetería en la calle Correo, al lado de la Dirección General de Seguridad, en una demostración de fuerza que provocó varios muertos.

La dictadura daba muestras de debilidad. En este contexto se decretó el Estado de excepción en Vizcaya y Guipuzcoa y se aprobó una nueva Ley Antiterrorista  -que endurecía las penas contra los disidentes políticos-. Fue cuando tuvieron lugar los Consejos de Guerra que terminaron con las últimas sentencias de muerte ejecutadas por el franquismo.

Los 5 úiltimos asesinatos de Franco

 

Ángel Otaegi Etxebarria

 

Angel Otaegi

Ángel Otaegi

José Antonio Garmendia Artola, Tupa (ETA), fue detenido el 28 de agosto de 1974 en Donostia tras un enfrentamiento con la policía. Resultó herido de gravedad -un tiro en la cabeza-. Acudió al Consejo de Guerra en silla de ruedas y con las facultades mentales disminuidas. Su testimonio -fue interrogado en esas condiciones durante su estancia en el hospital- fue clave para incriminar a Ángel Otaegi en el asesinato del cabo de la Guardia Civil, Gregorio Posadas Zurrón, en Azpeitia, el 3 de abril de 1974. Otaegi no solo no participó en los hechos, ni siquiera militaba en ETA.

Juan Paredes, ‘Txiki’

 

JON PAREDES MANOT (TXIKI)

Juan Paredes Manot (Txiki)

Acusado de ser el autor material del atentado contra el policía armado Ovidio Díaz López, el 3 de junio de 1975 en Barcelona durante un atraco a una sucursal bancaria. Ingresó en prisión tras cinco días de ‘interrogatorios’ en la Comisaria Central de Barcelona. En la cárcel, Txiki (ETA) se declara en huelga de hambre en protesta por las acusaciones a Garmendia y Otaegi.

 

 

José Humberto Baena Alonso

 

Tras el atentando contra el policía armado Lucio Rodríguez en Madrid el 14 de julio de 1975, fueron detenidos en la capital  el periodista donostiarra Manuel Blanco Chivite, el mecánico Pablo Mayoral Rueda, el peón de fundición José Humberto Baena Alonso, de 24 años, el campesino Vladimiro Fernández Tovar y el estudiante Fernando Sierra Marco. Eran miembros del FRAP. Fueron acusados de la muerte del policía tras ‘los interrogatorios’.

José Humberto y su hermana Flor en los años 70

José Humberto y su hermana Flor en los años 70

 

José Luis Sánchez-Bravo y Ramón García Sanz

 

Acusados de asesinar al teniente de la Guardia Civil Antonio Pose Rodríguez, en el barrio madrileño de Carabanchel el 16 de agosto de 1975, fueron detenidos el profesor José Fonfría Díaz, los estudiantes José Luis Sánchez-Bravo Solía, Manuel Cañaveras de Gracia y María Jesús Dasca Penelas, la enfermera Concepción Tristán López y el soldador Ramón García Sanz. Todos pertenecían al FRAP.

Los acusados denunciaron que se habían obtenido sus declaraciones auto inculpatorias bajo tortura.

 

 

Consejos de Guerra sumarísimos

 

A pesar de que los acusados habrían cometido sus atentados antes de la entrada en vigor de la Ley Antiterrorista, se aplicó la retroactividad y a finales de agosto se celebraron cuatro consejos de Guerra. El 28 de agosto, tuvo lugar en Burgos el primero en el que fueron juzgados y condenados a muerte José Antonio Garmendia Artola y Ángel Otaegi Etxebarria.

Luis Sanchez Bravo @forumperlamemoria.org

Luis Sanchez Bravo @forumperlamemoria.org

El segundo tuvo lugar en el Goloso, Madrid, los días 11 y 12 de septiembre. Fueron condenados a muerte Manuel Blanco Chivite, José Humberto Baena Alonso y Vladimiro Fernández Tovar. Dos días después, en otro Consejo celebrado en el mismo lugar fueron sentenciados a la pena capital Concepción Tristán López, María Jesús Dasca Pénelas, Manuel Cañaveras de Gracia, Ramón García Sanz y José Luis Sánchez-Bravo Sollas.

El 19 de septiembre se celebró el Consejo de Guerra sumarísimo en Barcelona que condenó a muerte a Juan Paredes Manot, Txiki.

Ricardo García Sanz

Ramón García Sanz

El 26 de septiembre, una semana después de que las sentencias fueran firmes, el Consejo de Ministros decidió si se ejecutaba la pena o se indultaba a los condenados. De los once sentenciados a la pena capital se aplicó la medida de gracia a las dos mujeres -por estar embarazadas- y a Manuel Blanco Chivite, Vladimiro Fernández Tovar, Manuel Cañaveras de Gracia y por su estado físico a José Antonio Garmendia Artola.

El ministro de Información y Turismo, León Herrera anunció a las 8 de la tarde del 26 de septiembre que las condenas a muerte se ejecutarían al amanecer del día siguiente.

 

 

Protestas y manifestaciones en toda Europa para parar las ejecuciones del 27 de septiembre

 

A partir de la referencia del Consejo de Ministros se intensificaron las presiones nacionales e internacionales para parar unas ejecuciones de unas personas que habían sido sometidas a un juicio sin las mínimas garantías. Las ejecuciones estaban programadas para el 27 de septiembre en Madrid, Barcelona y Burgos.

Dos días después de conocerse la sentencia, la policía había expulsado de España al actor Yves Montand, el realizador Costa Gavras y el escritor Regis Debray, entre otros intelectuales, que acudieron a Madrid a un hotel de la plaza de España para divulgar un escrito de condena contra el régimen franquista. El papel llevaba la firma de Jean Paul Sartre, André Malraux, Louis Aragón y Pierre Mendes-France, entre otros.

ejecuciones-franquismo

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Hubo protestas en el Colegio de Abogados de Madrid y Joaquín Ruiz Jiménez medió con el Vaticano para que Pablo VI enviara un mensaje al dictador solicitando clemencia, mensaje del que el dictador no acusó recibo. Los países de la entonces Comunidad Económica Europea solicitaron el indulto. Las manifestaciones se sucedían por varias ciudades europeas, francesas, suecas, italianas, portuguesas y de toda Europa.

 

Olof Plame pidendo clemencia fusilamientos 27 septiembre 1975

Olof Plame pidiendo clemencia ante los fusilamientos 27 septiembre 1975

 

Olof Palme encabezó las multidudinarias manifestaciones de Estocolmo y el presidente Uro Kenonen, las de Finlandia. El primer ministro de Suecia salió a la calle con una hucha para recaudar fondos para las familias de los condenados en los Consejos de Guerra sumarísimos.

De nada sirvieron, como tampoco la enviada a Francisco Franco por su hermano Nicolás apelando a su religiosidad: “Tú eres un buen cristiano, después te arrepentirás”. Ajeno a todo, ‘el Caudillo’ se acostó la noche del 26 de septiembre ordenando que no le despertasen bajo ningún pretexto.

 

Todo siguió el plan previsto y el 27 de septiembre se fusiló a los cinco codenados

 
página periódico fusilamiento

La prensa informa de los fusilamientos

Pelotones formados por voluntarios de policías y guardiaciviles aplicaron la pena capital. A Txiqui lo fusilaron junto al cementerio de Collserola, en las afueras de Barcelona a las nueve. Otaegi fue fusilado sin testigos a las nueve menos veinte de la mañana del día 27 de septiembre, en el penal de Villaón (Burgos), y las ejecuciones de los tres miembros del FRAP, Baena, Sánchez Bravo y García Sánz, tuvieron lugar entre las nueve y las diez de la mañana en el campo de tiro de artillería de Hoyo de Manzanares.

Unas horas antes,  en la noche del 26 de septiembre, Jose Humberto Baena escribía esta carta de despedida a sus padres: “Papá, mamá: Me ejecutarán mañana de mañana. Quiero daros ánimos. Pensad que yo muero pero que la vida sigue. Cuando me fusilen mañana pediré que no me tapen los ojos, para ver la muerte de frente. Que mi muerte sea la última que dicte un tribunal militar. Ese era mi deseo. Pero tengo la seguridad de que habrá muchos más. ¡Mala suerte! Una semana más y cumpliría 25 años. Muero joven pero estoy contento y convencido”.

 

 

Dos meses después de los fusilamientos del 27 de septiembre, el dictador desapareció 

 

Era el principio del fin de la dictadura. El sábado 27 de Septiembre comenzó una huelga general en el País Vasco y Navarra de tres días de duración -entonces las fábricas trabajaban los sábados-. Se estima que más de 200.000 trabajadores se adhirieron. Una cifra realmente alta teniendo en cuenta que la celebración de huelgas estaba contemplada como delito en la misma Ley Antirrerorista aplicada a los cinco fusilados. También se produjeron paros en protesta en numerosas ciudades del país.

Justo el día que finalizaba la huelga general se intentó celebrar en la catedral del Buen Pastor un funeral por las víctimas cooficiado por el obispo Setién y otros 30 sacerdotes. La policía lo impide. Las fuerzas de seguridad habían tomado el templo y la plaza y reprimieron con dureza a los asistentes.

El 29 de septiembre, el presidente de México, Luis Echevarría,  pidió que se convocara el Consejo de Seguridad de la ONU para que suspendiera la pertenencia de España a la organización internacional; la embajada de España en Lisboa fue atacada por un grupo de manifestantes que protestaba por las ejecuciones, y doce embajadores de países democráticos -entre ellos Alemania y Gran Bretaña- abandonaron Madrid.

Nada pudo sostener ya al régimen, ni siquiera la ‘espontánea y multitudinaria’ concentración en la Plaza de Oriente como respuesta a las protestas mundiales por los fusilamientos del 27 de septiembre que tuvo lugar el 1 de octubre donde Franco dio respuesta a la movilización internacional “Todo lo que en España y Europa se ha armao (sic) obedece a una conspiración masónico-izquierdista, en contubernio con la subversión comunista-terrorista en lo social, que si a nosotros nos honra, a ellos les envilece”.

El dictador moriría tres semanas después en la cama del hospital La Paz, tras una ignominiosa agonía auspiciada por el marqués de Villaverde. El franquismo, tan solo unos meses después.

Estos fusilamientos supusieron la aparición en escena de un nuevo grupo terrorista en España, los GRAPO (Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre). Los familiares y abogados de los ajusticiados han intentado en vano en numerosas ocasiones la revisión o anulación de esos consejos de guerra.

Luis Eduardo Aute compuso su canción al Alba en septiembre de 1975 como protesta por las ejecuciones y en homenaje a los cinco fusilados