Voto rogado, un freno para la participación electoral de los españoles en el extranjero

Si vive en el extranjero y quiere participar o votar en cualquiera de los procesos electorales en España. Usted, demuestra ser una persona de férreos principios democráticos y gozar de una excepcional salud democrática. Eso al menos denuncian varios colectivos de inmigrantes -jóvenes en su mayoría- que acusan a la actual ley electoral de ser un camino repleto de trampas.

La última prueba: De los 195.553 catalanes censados en el extranjero, únicamente 20.836, solo uno de cada diez catalanes residentes en el extranjero han solicitado poder hacerlo.

Desde que entró en vigor el llamado voto rogado en la reforma de la ley que se hizo en 2011, para poder votar hay que cumplir una serie de requisitos. El primero y más importante, es estar inscrito en el censo de residentes extranjeros, el CERA (para residentes) o en el ERTA (para residentes temporales). Un trámite tedioso porque la inscripción es presencial, y no siempre los consulados están en la ciudad donde reside el español.

En segundo lugar, manifestar por escrito la voluntad de votar, algo que no se pide al resto de los censados en España. Tercero, que la Oficina del Censo de el visto bueno y que lleguen en tiempo y forma las papeletas. Y Finalmente, el inscrito deberá acudir en una fechas determinadas al consulado a ejercer su derecho al voto o hacerlo mediante correo certificado en unas fechas determinadas.

Por ejemplo, para participar en las elecciones catalanas había que haber notificado esa intención del 4 al 29 de agosto. La Oficina del Censo, envió a los casos visados las papeletas entre el 7 y el 15 de septiembre. Los votantes pueden ejercer su derecho mediante correo certificado (antes del 23 de septiembre) o en los buzones habilitados en los consulados entre el 23 y 25 de septiembre.

Un procedimiento no exento de problemas y que ha sido calificado de “censitario e inconstitucional” por Marea Granate, un colectivo de españoles que han emigrado al extranjero en busca de oportunidades laborales y que reivindican sus derechos como expatriados.

“La administración debería velar para que este derecho democrático fuese ejercido con toda transparencia, facilidad y garantía. Yo me siento timada, de nuevoasegura Marea Granate a través de un testimonio de una afectada.

En los pasados comicios del 24 de mayo también hubo personas procedentes de las autonomías en las que se celebraron elecciones,  que solicitaron el derecho al voto cumpliendo con todos los trámites establecidos y nunca recibieron las papeletas o llegaron fuera de plazo. Y esa es una de las principales razones por las que al final, la recolección de votos desde el extranjero, fue mucho menor de lo esperado y de lo solicitado.

Las alarmas han saltado por la transcendencia de las próximas elecciones catalanas, especialmente a las formaciones que defienden la independencia, que no están dispuestos a perder ningún voto soberanista el 27S.