Vallas contra la inmigracion, más de 20.000 km de indiferencia

Es visible desde el espacio. La Gran Muralla China, una de las grandes obras de la Humanidad hecha para separar territorios, para separar personas. La globalización del siglo XXI se caracteriza por emular a los antiguos mandarines y construir más de 21.000 km de fronteras cerradas. Algunos la llaman la globalización amurallada.

La caída del muro de Berlín en 1989 – el conocido como muro de la vergüenza- parecía marcar el fin de un ciclo, pero el mundo se siente amenazado. Amenazas políticas, económicas, religiosas, terroristas, por parte de los narcotraficantes o simplemente la supuesta invasión silenciosa de los inmigrantes son algunos de los argumentos esgrimidos por los gobernantes para elevar murallas. La extensión de estos muros supera los 21.000 kilómetros.

La Globalización amurallada

Se elevan para impedir el tránsito de personas, lo que algunos llaman como la globalización amurallada. Los últimos, la valla de Hungría y la de Túnez. La primera para frenar la inmigración ilegal serbia y la segunda para poner coto a los terroristas libios de Estado Islámico.

Hungría construirá una valla de cuatro metros de altura a lo largo de 175 kilómetros para frenar la inmigración ilegal procedente de Serbia. De momento ya ha instalado las temibles concertinas a lo largo de la frontera que tanto dieron que hablar cuando se pusieron para reforzar la valla que separa las plazas de Ceuta y Melilla de Marruecos.

La realizada por el gobierno húngaro eleva la estadística europea de fronteras valladas. Se suma a la que divide en dos a Chipre desde 1974 y las que están en construcción y que definirán la frontera de Grecia y Turquía, la de Bulgaria y Turquía.

Aunque quizás, por una grandiosidad que recuerda a la Gran Muralla China destaquen los 1.200 kilómetros de la que separará a los Estados Unidos de México que amplia la administración Obama y que pagarán los propios mexicanos si es elegido presidente Donald Trump. En este caso, además de la inmigración, la excusa es poner coto al tráfico de droga.

Vallas construidas con voluntad de apartheid, como los establecidos entre Bostwana y Zimbabue y los creados por Sudáfrica también con Zimbabue y con Mozambique.

Otras muros tienen un alto contenido político, como la muralla del Ulster,  la de Gaza o la que pone tierra de por medio entre las dos Coreas; o simplemente las vallas de ‘autoprotección’, como la planificada por los saudís para poner coto al terrorismo y a la amenaza de la fe wahabista.

 

La Europa amurallada

Las líneas de paz del Ulster

No son de este siglo, pero representan una de las barreras que más nos avergüenzan a los europeos. Motivos políticos, pero enraizados en profundas divisiones religiosas las levantaron. En Irlanda del Norte,  especialmente en  Belfast, a partir del año 1969 se comenzaron a erigir las denominadas “línea de paz”. Eran medidas temporales para separar a las comunidades católicas y protestantes en este enclave y garantizar la pacífica convivencia entre ambas comunidades.

El IRA abandonó la lucha armada en 1998, pero las líneas de paz aún persisten. La última se levantó en 2013, en los terrenos de una escuela primaria, tras reavivarse la tensión entre la comunidad católica y protestante.

Se calcula que las líneas de paz se prolongan a lo largo de 20 kilómetros de murallones y como muestra de su presencia, las puertas de hierro que separan al Este Unionista (aliado del Reino Unido) del sector mayoritariamente independentista y republicano que se cierra cada noche en un virtual toque de queda.

 

Eslovaquia: los muros de la segregación

En Europa Central, en Eslovaquia, los gitanos son objeto de la ira y segregación en algunos municipios -hasta 14-. Velka, Ida, Kosice y Ostrovany son algunas de estas ciudades. Sus regidores los justifican porque estas barreras consiguen evitar un “un infierno diario a las personas que viven cerca de los barrios gitanos”.

 

Chipre, la isla dividida

Chipre alcanzó la independencia en 1960, pero con una población formada por comunidades griegas (mayoritarias) y turcas. Los enfrentamientos entre ambas se materializó en 1963 en la división de la isla en dos por parte de las autoridades británicas, en un trabajo conjunto con fuerzas griegas y turcas presentes nació la llamada Línea Verde, una franja desmilitarizada patrullada por Naciones Unidas y que llegó a partir en dos a la capital, Nicosia..

Esta línea, que se extiende por 180 kilómetros, divide a la isla en dos y se fortaleció tras la invasión turca de 1974. De hecho es la frontera desde 1983, cuando la parte norte de la isla, ocupada por Turquía, se proclamó como República Turca del Norte de Chipre. Un país solo reconocido por Turquía.

 

Ceuta y Melilla, concertinas contra la inmigración

La ciudad de Ceuta, con 8.2 kilómetros de vallas metálica y alambras, unido a Melilla con sus 12 kilómetros del mismo material, están dotadas de cámaras infrarrojas, detectores de movimiento y concertinas.

Los prolongados asaltos de inmigrantes ilegales que intentan llegar a Ceuta y Melilla procedentes de Marruecos forzaron su construcción y sucesivos refuerzos. España es la puerta de Europa para numerosos africanos que ansían llegar a un país cuyo PIB es superior al agregado de los 53 países africanos con sus 1.300 millones de habitantes.

 

Murallas del miedo

El telón de acero palestino

Iniciado por el halcón Ariel Sharon, todavía está en construcción. Consiste en un sistema de 550 controles para limitar la movilidad de los palestinos en Cisjordania. Los palestinos lo denominan el Muro de la Infamia, es un muro real y en otra parte virtual, pero vigilado con la última tecnología: vigilancia por satélite, infrarrojos o difusores de gas lacrimógeno.

Su parte física incluye alambradas de púas, torres de vigilancia, caminos asfaltados donde patrullan tanquetas y otros vehículos militares.

Su objetivo declarado es el de proteger la seguridad de los nuevos asentamientos de colonos judíos en Cisjordania.

 

La muralla saudí

Los Al Saud, monarquia wahabita en Arabia Saudí, levantan muros para protegerse del enemigo exterior, en este caso, básicamente, de enemigos de la Fe ‘en forma de terroristas’. Son 9.000 kilómetros de fronteras para separar el país de Irak, Yemen, Baréin, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Omán, Kuwait y Jordania.

En las zonas donde haya más presencia de ciudades y pueblos las autoridades sauditas han señalado que se contará con una barrera física y en las zonas menos pobladas y desérticas, el proyecto se proveerá de vigilancia por satélite, radar o sensores. De momento, existe la división física con Yemen que consiste en un red de sacos de arena y tuberías dotadas a su vez de equipos y sensores de detección electrónica.

En construcción está la muralla de 900 kilómetros en las lindes con Iraq y Siria. Estará dotada de cinco capas, con torres de vigilancia, vehículos y radares. Ocho puestos de control y dirección, 32 centros de reacción rápida, 3 destacamentos de tropas de intervención inmediata, varias torres de observación, 50 radares y 10 vehículos de vigilancia.

 

Púas en Uzbekistán para frenar el yihadismo

Asia Central, representa un conjunto de países bastante desconocidos para los occidentales, pero es una de  las zonas “calientes” del mundo. Uzbekistán se ha dotado de alambres de púas, cercas electrificadas, campos minados para poner una barrera que impida, según el gobierno, la entrada de “militantes islámicos radicales” de las vecinas Afganistán, Kirguizistán y Tayikistán.

La frontera entre Uzbekistán y Afganistán está dotada de una cerca electrificada con 380 voltios, que se unen a los 1.100 kilómetros de alambres de púas que separan a este país de Kirguizistán. Con Tayikistán, los 1500 kilómetros de longitud, la barrera de alambre de púas está reforzada por campos de minas antipersonales sin estar dotadas de mapas o seguridad de dónde se encuentran estos campos lo que constituye altísimos niveles de inseguridad.

 

El muro de la riqueza

 

El muro del Sáhara

2735 kilómetros abarca esta frontera que delimita el antiguo Sáhara español. Férreamente vigilado, son 2735 kilómetros de muro, con una altura de 3 metros, fosos, muros de piedra, alambradas, campos minados, fortificaciones militares. Una frontera física que sirve de protección a las minas de fosfato que encierra este territorio.

La favela aislada

También se segrega a los habitantes del propio país. Es lo que ocurre con los muros que se levantan en el Estado de Rio de Janeiro  alrededor de las favelas del Barrio Santa Marta y la Rocinha (a los que se unirán otras once favelas de menores dimensiones).

En Santa Marta ya existe 600 metros de muralla, mientras que en Rocinha – favela con 250 mil habitantes – el gobierno de la ciudad acordó limitar estos muros a las zonas con peligro de deslizamiento.

Formalmente, estas dos y las otras once previstas, se erigen para impedir el crecimiento de este tipo de barrios y al mismo tiempo proteger la flora y fauna de las colinas que rodean Rio de Janeiro. Pero lo cierto es que separan la pobreza y la marginación de las zonas más lujosas de Río, una importante fuente de divisas turísticas para el país.

 

Valla como cordón sanitario

 

La Gran Muralla de los Estados Unidos

Bill Clinton inició su construcción a mediados de 1990. 1.200 kilómetros para frenar la inmigración procedente de México. Se llamó ‘Operation Gatekeeper’. Ya es realidad como separación entre California y estado mexicano de Tijuana,  Arizona y Sonora, Nuevo México de Baja California y Texas de Chihuahua y Coahuila.

El Senado ha autorizado durante el mandato de Obama ampliar otros 1.000 km la valla y gastar 10 mil millones de dólares en la adquisición de “drones” para la vigilancia aérea.

Vallas contra las epidemias en Zimbabue

Evitar que la fiebre Aftosa entre en Botsuana es el argumento de su construcción. Algo no excesivamente descabellado si tenemos en cuenta que la principal riqueza de Bostuana -después de los diamantes- es el ganado.

La empalizada construida a partir del año 2003 con alambre de púas, tiene dos metros y medio de altura y se extiende a lo largo de unos 500 kilómetros. Se iba a electrificar y dotar con una guardia de fronteras, pero era demasiado caro para la economía local.

Se antoja que la pobreza de Zimbabue, con una inflación disparatada, un índice de paro del 90% y con un 30% de infectados por el VIH parecen argumentos más reales para su construcción.

El telón de Bambú

Separa a las dos Coreas y se sitúa en el paralelo 38, la frontera creada en 1948 para separar a las dos naciones. 250 kilómetros de largo y cuatro de ancho fuertemente vigilados por los militares. Es uno de los puntos de división más tensos del mundo, como se ha podido comprobar este mismo verano con la situación prebélica que se ha vivido en el “Paralelo 38”.

Esta frontera amurallada oculta del exterior uno de los países más cerrados y enigmáticos del planeta y a uno de los líderes más extravangantes del mundo, Kim Jong Un.

 

La valla líquida del Mediterráneo

Procedentes de Libia y Siria mayoritariamente escapan de la pobreza y de la guerra, pero acaban encontrando su tumba en el fondo del mar. Desde el año 2000, más de 22.000 personas han muerto ahogadas en el Mediterráneo al intentar llegar a territorio europeo. Una cifra que en 2014 alcanzó las 3.419.

La mayoría anhela alcanzar la paz a través de Lampedusa, Italia.

Según la CEAR más de 55 millones de personas en el mundo se han visto obligadas, ya sea por guerra, persecución o pobreza, a dejar su hogar -en ocasiones desplazándose dentro de las fronteras de su país- buscando un acomodo en otra parte del mundo.

Pero no contaban con las vallas que se elevan para impedirlo.

   

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