Comedores escolares: la pobreza no se va de vacaciones

Se acabó el curso escolar, se cierran los colegios y los comedores escolares. Más de 500.000 niños han dejado de percibir las becas de comedores escolares. Para más de la mitad de ellos, la única fuente asegurada de acceder al menos a una comida equilibrada al día. Comedores escolares y becas escolares es reto a corto plazo de los nuevos alcaldes y presidentes autonómicos.

Según los datos que maneja la Fundación Educo en su informe ‘Los derechos se van de vacaciones’: “Medio millón de alumnos en edades comprendidas entre los 3 y los 16 años cuando llegue el período estival, dejarán de recibir este tipo de ayuda. Por otro lado, la relación de becados con los niños en riesgo de pobreza se mantiene entre el 21% y el 25%”.

En el caso de los menores de dieciséis años, el 2,5% no tienen acceso a carne, pollo o pescado cada dos días, lo que según datos de población del Instituto Nacional de Estadística , “equivaldría a alrededor de 200.000 niños”.

Niños que no pueden comer

 

El verano se presenta para estos menores como un problema de desprotección de los derechos de los menores que exige una “respuesta de los poderes públicos” según relatan los autores del informe.  “Además de la creciente solicitud de ayudas de alimentos por parte de las familias, entre otros efectos sociales propiciados por la crisis económica y el recorte de los presupuestos públicos, la escasa oferta de acceso a un tiempo libre en el período estival apareja una incertidumbre preocupante en cuanto al derecho a una alimentación saludable”.

 

El riesgo de exclusión social afecta a uno de cada tres niños

Las cifras de pobreza infantil a la que se asocia la carencia de una alimentación adecuada afecta a uno de cada tres menores según el informe de La Caixa “Infancia, pobreza y crisis económica”. Los efectos de esta “precarización social” repercuten en varios ámbitos de la vida de los niños como la higiene personal, la salud o la educación.

Así, desde que comenzó la crisis económica, se han multiplicado los problemas de acceso a un espacio propio “como una habitación en el hogar, los problemas de salud mental infantil derivados de situaciones familiares de alto nivel de estrés, las dificultades para acceder a unas vacaciones una semana al año, la carencia de una ropa adecuada, o los problemas de malnutrición y desnutrición por la falta de acceso a una dieta equilibrada” ( según el informe de la Alianza Nacional contra el Hambre y la Malnutrición en España, el 2% de la población reconoce pasar hambre y el 16% está malnutrida).

Pobreza infantil

España, a la cola en los ránkings de pobreza infantil europea

Según el informe de la Caixa, en 2014, España dedicaba a gasto social (enfermedad, atención sanitaria, invalidez, vejez, supervivencia, familia, hijos, desempleo, vivienda y exclusión social) aproximadamente un 26,8% del PIB . Un porcentaje por debajo de países como Francia (31,9%), Dinamarca (30,1%), Finlandia (31,0%) o Italia (28,6%).

Ahora bien, si se desglosa esa cantidad a las partidas dedicadas a la política familiar, España baja posiciones en el ránking. “En el contexto europeo, España sufre la tasa de pobreza infantil más alta de toda la Unión Europea, solamente inferior a la de Rumanía”, afirma en sus conclusiones el informe elaborado por La Caixa.

En España, es competencia de las comunidades autónomas y ayuntamientos -en el caso de titularidad del colegio- gestionar el servicio de comedor escolar así como las ayudas para este . Es decir, dibuja un complejo mapa de ayudas y en palabras del Síndic de Greuges de Cataluña (Defensor del Pueblo catalán) “a diferentes modelos de protección según el nivel de regulación de la provisión del servicio y el nivel de reconocimiento del derecho”

pobreza infantil comunidades

Un panorama diverso que agrava la brecha entre comunidades autónomas en relación a la protección de los derechos de la infancia. Aunque más allá de lo que diga la ley, lo que determina su efectividad es el presupuesto dedicado a los comedores escolares, las becas a tal efecto, y en el caso del verano la continuidad de las mismas.