El barco del dolor y la vergüenza

 

La Armada de Indonesia impidió ayer que una embarcación que transportaba a cientos de inmigrantes refugiados birmanos entrase en aguas de su territorio, según confirmó fuentes militares del país asiático.
“El barco se encuentra detenido por la Marina cerca de la frontera, en las aguas del norte de Aceh (en la isla de Sumatra)”, detalló el portavoz militar Fuad Basya. “Todavía no están autorizados a entrar”, agregó.
Varios miles de inmigrantes, muchos de ellos hambrientos y cansados, permanecen a la deriva en las aguas del sureste asiático en embarcaciones que fueron abandonadas por los traficantes de personas tras la represión por parte del Gobierno tailandés contra el tráfico de inmigrantes, según viene denunciando la ONU.
El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) reclamó una operación de rescate rápida para evitar una crisis humanitaria en la zona.
Se especula que éste podría ser el mismo barco que Tailandia encontró a la deriva frente a su costa occidental con 300 inmigrantes a bordo el día anterior. De igual manera, el país asiático se negó a darle permiso para que atracase en tierra, según la Policía tailandesa.
“Les hemos denegado la entrada en el país pero les hemos dado comida y agua para cumplir con nuestras obligaciones en materia de Derechos Humanos”, explicó el general Puthichart Ekachant, de la Policía regional. El barco fue hallado a unos 17 kilómetros de la costa de la isla sureña de Koh Lipe.

Los inmigrantes a bordo del barco han sido rechazados por varios países

Los inmigrantes a bordo del barco no querían ir a Tailandia sino que querían llegar a Malasia o Indonesia, defendió por su parte el almirante de la Marina Real tailandesa, Somchai Na Bangchang. “No hemos repelido el barco ni les hemos expulsado”, apostilló.
Un equipo de la cadena británica BBC pudo ver el barco hallado a la deriva frente a la costa de Tailandia y hablar con los inmigrantes que viajan a bordo. Según indicaron estos, son rohingyas, una minoría étnica musulmana perseguida, procedentes de Birmania, y entre ellos hay muchas mujeres y niños.
Los inmigrantes relataron que la tripulación les abandonó e inhabilitó el motor. Hasta el momento diez personas habrían fallecido y sus cuerpos tuvieron que ser arrojados por la borda para evitar contagiar al resto de pasajeros.