Dos reyes, dos reinados: Juan Carlos I y Felipe VI

Los Reyes Eméritos, Don Juan Carlos y Doña Sofía cumplen 53 años de matrimonio, a punto de cumplirse un año en el trono de su hijo, Felipe de Borbón, nos hemos parado a repasar el panorama que ambas parejas reales se encontraron y se encuentran en los albores de sus reinados.

Don Juan Carlos y Doña Sofía, tuvieron que esperar unos años tras su matrimonio, celebrado en Atenas en 1962, para comenzar a reinar. Tras la muerte de Franco, Juan Carlos I de Borbón fue nombrado jefe del Estado y la situación política no podía ser más turbulenta.

Muerto el dictador, los Reyes tuvieron que lidiar con aquellos que querían mantener los preceptos del régimen, mientras la semilla de la transición comenzaba a germinar, regada por el propio Juan Carlos.

Fue una época complicada, los atentados terroristas de la banda ETA empezaban a ser una constante y el país, que, además, buscaba una apertura , luchaba contra sus propios fantasmas, recién muertos e incluso, moribundos.

La noche del 23 de febrero de 1981 sería, seguro, una de las más largas de la vida de la Familia Real, en especial de los reyes. El golpe de Estado exigía una actuación por parte del Rey que garantizara la paz y la seguridad y sobre todo, que consolidara la idea de la democracia y los valores de la constitución. Frecuentes eran sus reuniones con Adolfo Suárez, quien se convertiría además, en su amigo personal.

Han pasado muchos años y ahora son Felipe de Borbón y Grecia, coronado Felipe VI, en y su esposa, la Reina Letizia, quienes ejercen como Reyes.

Los desafíos han cambiado. La democracia es una realidad, un medio natural en el que el Rey desarrolla su labor, al menos sobre el papel. Felipe VI y Letizia afrontan una devaluación de la imagen de la Casa Real. Una imagen que ellos, con un perfil de jóvenes modernos, preparados y crecidos en democracia, deben rescatar tras una caída en picado de la valoración de la monarquía española, que se ha experimentado en los últimos años.

Tener la mayor lacra del país, en la actualidad, en casa no les ayuda. La corrupción, instalada en nuestras instituciones desde antaño, infecta hasta a la monarquía.

Los reyes Felipe y Letizia, se mueven en un país castigado con la crisis, con el paro, especialmente el paro juvenil y una crisis también en la política, no solo por la corrupción que ha podrido prácticamente a todos, también porque algunas de las fuerzas históricas del país están empezando a perder terreno. Crisis para los políticos, quizá enriquecimiento político para la ciudadanía.

Observados con lupa: sus salidas, sus amistades, sus gastos… La sociedad española puede, después de muchos años, ser crítica con sus representantes monárquicos abiertamente, de nuevo, sobre el papel, pero vamos a ponernos en que sí.

Esto antes no ocurría, por ello, Don Felipe cuida hasta el extremo sus apariciones y sus relaciones con los medios de comunicación. Accesible y de carácter afable, pero no tan campechano,  Don Felipe sabe que tiene que competir contra la sombra de su padre, muy querido y respetado durante años incluso por los no monárquicos, aunque las informaciones relativas a su vida personal, o patinazos como el elefante empañaron sus últimos tiempos de reinado.