Alergia primaveral: ocho cosas que debes tener en cuenta

Llegó la primavera y puede que este año por primera vez notes que te lloran los ojos, que te pasas el día pegado al pañuelo por el goteo continuo de la nariz, que repentinamente te asaltan una serie de estornudos que parecen no tener fin. Todo, un conjunto muy poco estético. A veces te preguntan (y te preguntas) ¿qué te pasa? No estás acatarrado. Los síntomas aparecen y desaparecen. Son molestos , pero no graves. Entonces ¿qué es lo que tienes? Probablemente alergia al polen.

Unos ocho millones de españoles la padecen y su número aumenta en un 2% cada año. Se calcula que para el año 2050 un 50% de la población se verá afectada en distinta intensidad.

¿Qué es la alergia del polen?

La alergia es una respuesta exagerada del organismo cuando entra en contacto con determinadas sustancias externas, llamadas alérgenos. La alergia al polen es un tipo de alergia estacional que se produce en primavera. Los pólenes son esos polvillos que fecundan las flores para formar el fruto, granos microscópicos que se encuentran en las plantas y tienen dos formas de pasar de unas flores a otras. Pueden hacerlo a través de insectos (plantas entomófilas) sin verter polen al aire ni provocar alergia respiratoria o pueden polinizar a través del aire provocando los síntomas típicos de la alergia.

El polen no se ve a simple vista y no debemos confundirlo con las pelusas que algunas plantas desprenden en la época de polinización.

La rinitis alérgica que provoca la alergia al polen produce un impacto en la calidad de vida y el rendimiento laboral o escolar. Es, además, un factor de riesgo para desarrollar asma.

Síntomas de la alergia

Los síntomas característicos de la alergia al polen constituyen un conjunto de manifestaciones de la llamada rinitis alérgica:

-Escozor y lagrimeo de ojos.

– Picor, moco, goteo y obstrucción nasal.

-Estornudos en salvas o salvas de estornudos que consisten en estornudos que se suceden uno tras otro por inflamación de la mucosa nasal. Son propios de la rinitis alérgica y se dan principalmente a ultima hora de la tarde.

-Picor de paladar, garganta u oídos.

Alergia y asma

Si la rinitis alérgica es un inflamación de la mucosa de la vía aérea alta, el asma se produce por la inflamación de la vía aérea baja, los bronquios. Cuando los bronquios se inflaman  la respiración se dificulta. El asma alérgica representa cerca del 70% de todos los tipos de asma y afecta principalmente a niños y adultos jóvenes.

Cuando los bronquios “se cierran” se produce un broncoespasmo asociado a un aumento de moco.  Los síntomas son tos, dificultad para respirar o disnea, sibilancias (ruidos al respirar) y opresión en el pecho. En ocasiones puede ser grave y precisar tratamiento de urgencia.

Principales plantas que causan alergia

La planta que más alergia al polen causa tanto en España como en Europa es la gramínea. Su periodo de polinización es muy amplio con una gran diversidad de especies cada una con un periodo de floración diferente.Un 20 % de la superficie vegetal mundial esta ocupada por este tipo de plantas.

Se aloja en el césped al ser desplazados con facilidad por el viento. Los meses de máximo nivel de polen de gramíneas son abril, mayo y junio.

En segundo lugar está el polen del olivo, de localización en el centro, sur y este de la Península. Principalmente durante los meses de abril, mayo y junio.

El plátano de sombra se utiliza como árbol de alineación en las grandes ciudades de forma excesiva, así en Barcelona se han censado 57.471 plátanos (33 % del arbolado) y en Madrid 73.000 (25 % del arbolado). La polinización del plátano de sombra se produce explosivamente entre la última quincena de marzo y la primera de abril.

También están el abedul en montes gallegos y Cornisa cantábrica, las arizónicas y cipreses en Madrid o Barcelona, las palmáceas en Elche, las planetarias en Canarias o los pinus en Bilbao y Soria.

Factores que aumentan el polen

La cantidad de polen que hay en cada primavera se ve influenciada por una serie de factores meteorológicos y geográficos. Los principales son:

-La lluvia, que influye de dos formas. Por un lado, cuando durante los meses de otoño e invierno llueve mucho las plantas se desarrollan más y esto provocará que suelten más polen en primavera. Pero, si en primavera llueve mucho y el ambiente es húmedo, habrá menos cantidad de polen ya que el agua lo elimina. Por esta razón en las primaveras secas la concentración de polen aumenta.

-La zona geográfica: Cada región tiene una vegetación propia y característica. Mientras las gramíneas se encuentran en cualquier rincón del mundo, hay otras plantas como el olivo que requieren un determinado clima.

Mapa  2015 de intensidad de polen en España

Existen distintos enlaces donde puede encontrar el nivel de polen actualizado por días y por zonas que le serán de utilidad tanto si vive en esas regiones como si está pensando desplazarse a ellas.

 

Recomendaciones para minimizar los síntomas

-En primer lugar conocer el nivel de polen. Para ello se puede acceder a  las aplicaciones móviles recomendadas por la SEAIC o en la web www.polenes.com.

-Evitar salidas al aire libre en los días de mayores niveles de polinización, en especial los días soleados o con viento. No cortar el césped o tumbarse sobre él.

-Evitar salir entre las 5 y 10 de la mañana y de 19 a 20 horas de la tarde. En esta franja horaria la concentración de polen es mayor.

-Mantener la casa limpia con especial cuidado en aquellos lugares que pueden acumular polen como son las alfombras.Dejar las ventanas de casa cerradas y ventilar solo al mediodía y durante poco tiempo.

-Usar gafas de sol para impedir que el polen entre a los ojos y si es preciso utilizar mascarilla que tape nariz y boca.

-Si viaja en coche no baje las ventanillas. Instale filtros antipolen.

-Al volver a casa es recomendable ducharse y cambiarse de ropa.

-No secar la ropa al aire libre para que las partículas del polen no impregnen los tejidos

-No se automedique. Consulte a su médico de Atención Primaria si lo síntomas aumentan o son muy molestos. Él determinará si precisa acudir al alergólogo.

Alergia al polen y contaminación

El polen y la contaminación no casan bien. El número de afectados por la alergia al polen aumenta año tras año, especialmente en las ciudades, a pesar de que hay menor cantidad de pólenes que en las zonas rurales.

Hace unas décadas el número de personas alérgicas era escaso. Esto se debe, por un lado, al nivel creciente de contaminación en el medio urbano y a la decisión de plantar especies que son muy alergénicas en parques y jardines.

Por otro lado, según alerta la Sociedad Española de Alergología, las partículas contaminantes, en especial de diésel, se adhieren a los granos de polen que actúan como transportadores hasta el tracto respiratorio dañando su mucosa. Además, el polen de zonas contaminadas genera unas proteínas, “proteínas de estrés” con mayor capacidad para provocar respuesta alérgica en las personas.