Tres claves sobre Grecia: Tsipras sienta en el banquillo a Varoufakis

Alexis Tsipras ha decidido afrontar la última parte de las negociaciones con la UE con una cara más amable y con menos aristas. Por ello, ha puesto al frente del equipo negociador al número dos del ministerio de Asuntos Exteriores, Euclid Tsakalotos, en sustitución del carismático y polémico Yanis Varoufakis.

La cumbre de Riga del pasado fin de semana evidenció que la falta de piel entre los interlocutores de ambas partes supone un importante escollo para evitar la ruptura de negociaciones y el default griego. El propio Varoufakis lo ha reconocido en su cuenta de Twitter, quien parafraseando a Roosvelt escribió: “Son unánimes en su odio hacia mi; y yo celebro su odio”.

Entre tanto, se abre paso como posible solución intermedia, dado el estancamiento en el plan de reformas que debe acometer Grecia para desbloquear el rescate, “un default de deuda dentro del euro”.

Se trataría de instrumentar una reestructuración de los compromisos financieros de Grecia con sus acreedores públicos en el marco de un nuevo acuerdo del Eurogrupo, por el cual “Grecia conseguiría nueva financiación a cambio de una nueva condicionalidad, pero todo sin poner en riesgo su pertenencia al euro”.

Una solución que se antoja posible, ya que el peligro sin Grecia en el euro es que la zona “la zona euro deja de ser una unión monetaria para convertirse en un mero mecanismo de tipos de cambio fijos, que por definición es susceptible de ser atacado por los especuladores” en opinión de Federico Steinberg y Miguel Otero Iglesias son investigadores principales del Real Instituto Elcano.

No obstante, tras el fracaso de Riga no existen perspectivas de convocar un Eurogrupo urgente antes de la próxima reunión formal prevista para el 11 de mayo, pese a los crecientes problemas de liquidez del Gobierno griego.

Tsipras, se enfrentará en los próximos días a la disyuntiva de no pagar a pensionistas y funcionarios o los 1.000 millones de euros al BCE. En este panorama confuso, Grecia puede inclinar la balanza hacia Rusia y poner en jaque la política de equilibros de la propia Unión Europea con el gigante ruso.

¿Va Rusia a rescatar a Grecia?

Es el as en la manga que tiene Tsypras para presionar a la UE y que nadie desvela públicamente. La prensa rusa afirma que dicho plan secreto de rescate existe, aunque formalmente, ambos gobierno aseguran que ese asunto no se ha abordado.

En cualquier caso, el Plan de Acción conjunto para 2015-2016 acordado tras la viaje oficial de Tsipras a Rusia supone un balón de oxígeno importante para el gobierno heleno y un rescate indirecto, ya que a medio plazo sanea las cuentas exteriores griegas, representa una fuente de ingresos a corto plazo (solo levantar el veto a productos agroalimentarios supondrían cerca de 250 millones de euros más al año para Grecia-y una reducción de gastos en la factura energética si llegan a un acuerdo sobre reducción del precio del gas ruso.

Rusia es el mayor socio comercial de Grecia, con un intercambio neto de 12.500 millones de dólares anuales.

¿Abandonará Tsipras la UE?

Rotundamente NO está en los planes de Tsipras. Un acercamiento con Rusia hace a Grecia imprescindible dentro de la UE. El gobierno griego ha sido un tradicional aliado de los rusos cuando se producen sanciones o hay negociaciones. Además, según los expertos, gracias a las relaciones históricamente privilegiadas entre ambos países, Grecia es la principal llave de entrada al mercado ruso.

En el caso de Grecia, el país “no tiene un sector exportador con capacidad de financiar, por ejemplo, la factura energética a corto plazo si bien la caída del precio del crudo puede dar un cierto respiro”

 

¿Es Rusia una potencia económica para rescatar al gobierno de Tsipras?

Aunque la economía rusa no pasa por sus mejores momentos, las reservas de divisas superan los 360.800 millones de dólares y cuenta además con otros 150.000 millones de dólares en fondos de reserva de petróleo.

De hecho, el gigante ruso presta dinero a sus antiguas ex repúblicas como Bielorrusia o Armenia y fuentes rusas ya han asegurado que “estamos dispuestos a discutir la posibilidad de ofrecer al gobierno de Tsipras nuevos préstamos” y realizar importantes inversiones en infraestructuras – la conexión con el gaseoducto que une Rusia con Turquía- que le supondría a los griegos interesantes ingresos.

Según la agencia Ria Novosti,  “la conexión proporcionará a Tsipras beneficios tangibles de posibles envíos [de gas] en tránsito a Europa y permitirá garantizar la seguridad energética del país y la región en general”.  Aunque la contrapartida será la posibilidad para Rusia de conseguir determinados activos en Grecia, como son prospecciones petrolíferas en el mar Jónico.

Incógnitas que en esta partida de ajedrez que disputan Tsipras y Merkel fundamentalmente se irán despejando en cuestión de horas. De momento, el primer ministro Griego ha puesto a Varoufakis como pieza de intercambio. Pero no hay que fiarse, que el ministro de Finanzas sigue siendo el cerebro de la operación.