El otro clásico: Los negocios con el Real Madrid

Florentino Pérez no es solo el presidente del Real Madrid, es uno de los mayores empresarios de nuestro país y es una faceta que Pérez no pierde nunca de vista: es lo que es ante todo, y para los malpensados, no duda en utilizar el Real Madrid, un club con 113 años de historia, considerado el mejor del siglo XX, líder en palmarés y en repercusión mundial, para engordar su perfil de tiburón de los negocios.

Según los más críticos con su gestión, el arma de Florentino es el fichaje, no sólo como método de entrada de efectivo al club a través del merchandising y la venta de camisetas en mercados como el asiático o el latinoamericano, también usa la entidad fundada por Juan y Carlos Padrós en 1902 para introducir a ACS en sus infraestructuras.

La última vez que se ha tenido esta sospecha por parte de sus críticos ha sido en Colombia con el fichaje de James Rodríguez, un joven que apenas era titular en el Mónaco, su club de procedencia, y que al despuntar en el Mundial de Brasil despertó el interés de los grandes clubes del mundo y por supuesto del Real Madrid, proclive a fichar cada verano la estrella de moda para hacer “clin-clin” vendiendo camisetas. Hasta aquí todo bien, todo correcto y el madridismo que se alegra, pero la cifra que el Madrid le paga al Mónaco es, a juicio de muchos, un escándalo teniendo en cuenta que James no es una estrella consagrada, no ha ganado nada y solo ha firmado un prometedor Mundial. La cifra que el Real Madrid paga es de 81 millones de euros.

¿Y qué pasa a partir de ahí? Pues ocurre que el Real Madrid aprovechando el tirón de su estrella abre escuelas de fútbol en Colombia, y las inaugura, e invita al presidente del país a acudir a ellas y Florentino, que es un gran relaciones públicas, estrecha lazos. Dicen las malas lenguas que al olor del programa Cuarta Generación de Concesiones viales del país del café, Florentino habría extendido sus tentáculos en forma de fichaje millonario para lograr llegar hasta la adjudicación a ACS de la construcción de una autopista (la autopista ‘conexión pacífico 1’) por valor de 692 millones de euros. Florentino también se quedó a las puertas de firmar otra obra millonaria de recuperación de la navegabilidad del río Magdalena, por valor de 925 millones que fue finalmente adjudicada a una constructora brasileña. Son datos, no opiniones.

Este ha sido el último ejemplo pero no el único. Todavía hay quien se pregunta por qué el Real Madrid pagó 38 millones de euros por Asier Illarramendi, joven promesa Txurri Urdin, que pese a proyectar buenas cualidades no había llegado a estallar en un fútbol tan grandioso que costara 40 kilos (ni lo ha hecho). Pues para los partidarios de esta teoría, la respuesta sería sencilla. ACS se encargó de las obras de remodelación del estadio de Anoeta. ¿podría utilizar Florentino al Real Madrid para hacer crecer los beneficios de su empresa? ¿O es casual que su política de fichajes a veces coincida con su política de expansión?