¿Qué se juega España en Venezuela?

Los propietarios de Agroisleña y los directivos del Banco Santander conocen de primera mano cómo se las gasta el chavismo cuando se enfunda la bandera del nacionalismo. Los primeros vieron como su empresa -líder en suministros agrícolas- pasó a manos del Estado y los segundos tuvieron que negociar sin condiciones la venta del Banco de Venezuela en 2009, lo que supuso no sólo una importante pérdida económica (superior a los 300 millones) para la entidad española. Y también una multitud de problemas para repatriar los activos.

Algo, repatriar los beneficios, a lo que también se enfrentan cada año las compañías del IBEX35 con intereses en el país caribeño, que cuenta con una divisa en continua devaluación y con un férreo control por parte del Estado quien otorga una autorización para repatriar los beneficios.

 

Demasiados intereses económicos para proponer sanciones contra la Venezuela de Maduro

Quizá por ello, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Margallo, se muestra tan prudente a la hora de propugnar sanciones económicas contra el gobierno de Venezuela. “No tiene sentido” aprobar sanciones de la UE contra el Ejecutivo de Nicolás Maduro, como ha hecho el Gobierno estadounidense, porque “en ningún caso” supone una amenaza para la seguridad de Europa, aseguró el ministro que se mueve más cómodo en las aguas de la condena a través de una resolución parlamentaria.

Y no es para menos, porque al calor del dinero de los presupuestos del Estado venezolano y sus inversiones en infraestructuras, compañías como BBVA, Santander, Telefónica, Repsol, Mapfre o IAG (grupo aeronáutico donde está Iberia o Vueling), entre otras, mantienen en el país cuantiosas inversiones por un montante de cientos de miles de millones de euros. Cientos de miles de millones de razones que aconsejan prudencia.

Razones que también amparan a otros grupos que han obtenido importantes contratos públicos del gobierno de Maduro, como la ampliación del metro de Caracas, o el desembarco de empresas del sector textil como Zara, del turístico como Meliá y la alimentación como el Grupo Pascual que entraron de lleno en el Eldorado de Chaves y que ahora están atrapados en él.

Como atrapado y a la espera de recuperar más de 300 millones de euros se encuentra Navantia, quien obtuvo un jugoso contrato de construcción de varias fragatas y que ahora está empantanada intentando cobrar los avales de dicha operación.

Otro renglón de ingresos para las industrias españolas llegan directamente de contratos militares con el ejecutivo de Maduro que en 2013 superó los 700.000 euros, como las partidas destinadas a la exportación de material antidisturbios para las fuerzas de seguridad. Venezuela es el principal destino latinoamericano y el segundo a nivel mundial de las exportaciones de armas españolas.

 

A pesar de la inestabilidad económica, las empresas españolas siguen apostando por invertir en Venezuela

Bastante intestabilidad económica existe en Venezuela, inmersa en una crisis económica y de abastecimiento de bienes básicos, como para añadir mayor tensión en forma de sanciones. Como muestra un botón, la última depreciación del bolívar le ha costado a Telefónica una reducción de sus activos de 2.400 millones de euros y amenaza también con golpear a los 2.500 millones de dólares que tiene previsto invertir el BBVA a lo largo de este año y el que viene. Asimismo, la caída del precio del bolívar pone en riesgo los 1.000 millones de euros que ha invertido Repsol en producción de crudos y derivados (representan  algo más del 20% de toda la inversión del grupo).

Aún así, y a pesar de todo, ninguna de las grandes empresas que tienen intereses en la zona prepara las maletas. Mapfre, que opera con un conglomerado español y venezolano de aseguradoras “continuará operando en Venezuela y no ha establecido provisiones para una salida del país suramericano” subrayó hace unos días Esteban Tejera, director del Área Financiera e Inversiones del conglomerado español.

¿Tendrá algo que ver que las primas suscritas en el país suramericano han crecido un 50%?