Madrid: de políticos oficiales a poetas y catedráticos

 

Quizá la política esté de enhorabuena pero falta saber si esta dicha llegará en forma de ilusión y convicciones racionales a los votantes. Que Luis García Montero o Ángel Gabilondo sean dos de los candidatos más significativos de la izquierda rompe la dinámica vivida hasta ahora en la que los elegidos o bien respondían al perfil del aparato más severo o a la proyección mediática sin otro perfil que el de ser conocidos por haber ocupado otros cargos públicos con anterioridad.

Luis García Montero, poeta, discípulo de Ángel González

Luis García Montero es Premio Nacional de Poesía, catedrático de Literatura y uno de los poetas más significativos del panorama literario actual, discípulo de Ángel González y muy próximo a las características más significativas de la Generación de los Cincuenta.

Pertenece, por otra parte, a esa lista de sujetos de la cultura a los que estamos acostumbrados a ver en las líneas de apoyo a las apuestas políticas por razones sociales pero no en el campo de batalla del combate institucional. Lo que, en tiempos gloriosos de la izquierda antifranquista y de la resistencia comunista se conocía como “compañeros de viaje”. Es decir, intelectuales comprometidos con una causa política que transformaban su pensamiento y creatividad en herramientas culturales y sociales para favorecer el desarrollo de las ideas del partido.

García Montero no es un paracaidista ni un profesional de la política

García Montero es habitual en la protesta y en la apuesta por ideas de izquierda y sus textos e intervenciones públicas están hechas de compromiso. Su literatura no es panfletaria ni se plantea como simplificación adoctrinadora. Es un poeta, un Poeta con mayúsculas., y por tanto capaz de plasmar con sensibilidad y estilo el pensamiento de un tiempo, unas condiciones y unas situaciones en las que explora con profundidad en la realidad social a través de la lírica, la crítica o la narrativa.

No se trata del desembarco de un intelectual o de un artista ajeno a la realidad que busca disfrutar de nuevas experiencias que enriquezcan su creatividad. Ni mucho menos. Se ofrece en una coyuntura compleja al partido al que ha acompañado hasta ahora en su ‘viaje’ para servir de nexo con la sociedad a través de su candidatura. Algo parecido, aunque diferente en esencia, al caso de Ángel Gabilondo y desde luego muy distinto al de Luis Alegre, jefe de filas de Podemos.

Difícil tarea para Luis García Montero y Ángel Gabilondo

Aunque los tres provienen del mundo universitario, Gabilondo pertenece a la estructura de gobierno de la universidad, ha estado volcado como decano, o rector y desde luego, como ministro, en las funciones administrativas y de gestión. Alegre, si tenía compromiso anterior, este no pasaba de su dialéctica en las clases o de sus publicaciones académicas. Pero García Montero es un guerrillero, un batallador, escribe y habla en la radio semanalmente desde hace años de lo que sucede y toma partido, al modo de Celaya – partido hasta mancharse -. Por eso no es extraña su decisión ni es producto de una impostura testimonial o narcisista. No tiene que ver con los juegos de liderazgo tan habituales en el socialismo madrileño donde caen los paracaidistas como en el desembarco de Normandía.

Difícil tarea la de Gabilondo, Alegre – si finalmente se presenta – y García Montero la del conflicto electoral si no ceden a la tentación del tipismo vergonzante de la agresión y la promesa sin sentido.

Veremos si el PP mantiene al funcionario enriquecido y señor de todas las sospechas.