El aborto, la espina en el electorado conservador

La ley del aborto exigirá el conocimiento de los padres de las menores que quieran abortar

Con la reforma presentada, el gobierno de Rajoy y el PP aceptan la vigente ley de plazos. El Gobierno da luz verde a una reforma limitada de la ley del aborto, que afectará exclusivamente a las mujeres menores de edad; las chicas entre 16 y 18 años necesitaran el permiso paterno para interrumpir un embarazo no deseado.

Atrás queda la polémica reforma del exministro Gallardón. El hasta entonces considerado la figura “progre” de la derecha, preparaba un  reforma que suponía la derogación del sistema de plazos y el regreso al modelo de supuestos de 1985. Esto causó la movilización de colectivos de mujeres, de fuerzas políticas y abrió una brecha en las posiciones del propio PP. Para unos, se trataba de una ley demasiado restrictiva y para los colectivos pro-vida, insuficiente; ante la falta de consenso y la presión popular, el PP echó el freno de mano y Gallardón salió del gobierno de Rajoy con la cartera por delante, alegando disconformidad con la decisión del Ejecutivo.

Mariano Rajoy anunció que el texto sería revisado, y ya entonces apuntaba a la limitación en el caso de las menores de edad. La reforma se hace de una manera poco usual, será el grupo popular y no el gobierno el encargado de presentar una proposición de ley, con dos únicos artículos, uno para eliminar la excepcionalidad del aborto sin consentimiento de las  menores en la vigente  Ley y otro que afecta a la ley de autonomía del paciente para hacer obligatoria la autorización.

Lejos de los estrictos requisitos propuestos por el exministro, la nueva reforma, sin muchos cambios con respecto a la aprobada durante la etapa socialista, “está a punto de romper aguas y ver la luz el próximo mes de marzo”, según ha anunciado Rafael Hernando, portavoz del PP.

Dejando de lado las distintas opiniones sobre el tema, queda lejos un consenso entre las partes queda. Las asociaciones pro-vida se manifiestan y los sectores conservadores muestran su descontento ante un texto, dicen, que no protege al feto y por ende, a la persona. Por otro lado, los defensores del aborto libre ven en cualquier tipo de restricción un ataque a la libertad de la mujer.

Fuera de valoraciones subjetivas, el hecho es que esta es una Ley en “obras” llena de ruido, muchas revisiones y pocas nueces.