La Otra Movida madrileña

Madrid se abrió al mundo en los primeros años 80. Nunca hubo un momento comparable a la Movida madrileña: aquella explosión de creatividad y ganas de hacer cosas fuera de los márgenes de la oficialidad en el mundo del arte, la música y la cultura en general. Artistas como Alaska, Almodóvar, Ouka Leele o Guillermo Pérez Villalta pusieron la ciudad en el mapa y en cierto modo ‘nos quitaron las telarañas’. Hasta la revista Rolling Stone dedicó reportajes sobre lo que sucedía en la capital. Pero en Madrid hubo mucho más que la Movida en los 80.

La otra cara de la Movida. El Centro Social Okupado Minuesa

Justo después de la muerte de Tierno Galván y el cierre de la mítica sala Rockola otra cultura alternativa se asentó con fuerza en Madrid, gracias a los chavales de su periferia. Era una generación de jóvenes que había pasado desapercibida, a pesar de que sufrió varios traumas nada desdeñables: la reconversión industrial, la expansión de la heroína… No participaron en la Movida, pero sí de otro movimiento alternativo igualmente fructífero y propio de esta ciudad, aunque desconocido para el gran público e incluso para gran parte de las industrias culturales. Ante la falta de medios y apoyo institucional, crearon sus propias infraestructuras: sellos discográficos independientes que funcionaban con cuatro duros y por canales minoritarios, distribuidoras, fanzines, centros sociales…. Y ahí es donde se gestó la verdadera cultura alternativa de esta ciudad. El ejemplo paradigmático y un punto de encuentro para toda esta nueva cultura fue el Centro Social Okupado Minuesa, germen de posteriores iniciativas en la ciudad como los Laboratorios, y cuyo modelo de gestión ha inspirado a algunas de las fundaciones y centros culturales más conocidos de la ciudad.

El guitarrista de Tarzán y su puta madre okupando piso en Alcobendas, José Luis Ybot (Kurdo), grupo punk que nació en este entorno, recuerda cuando entraron en Minuesa el verano de 1988, una antigua imprenta en la Ronda de Toledo, 24. “En aquella época, Madrid se quedaba desierto en agosto. No había nadie, porque la mayoría de las empresas cerraban y se quedaban cuatro personas cuidando del chiringuito…”, explica. Semanas atrás habían contactado con los ex trabajadores de esta imprenta, que estaban encerrados en el edificio porque la empresa había quebrado, cerrado y les habían puesto en la calle sin sus indemnizaciones. Aunque según los despedidos, el verdadero motivo del cierre era la especulación. Finalmente les pagaron y dejaron la imprenta, pero antes le dieron el soplo a estos punks: además ahí también había unos cuantos pisos vacíos. “Si queréis, os ayudamos y os metéis ahí”, nos dijeron”, cuenta Kurdo.

Así arrancó uno de los centros sociales más emblemáticos de Madrid, donde se llevaron a cabo todo tipo de actividades durante los cinco años que duró el proyecto: locales de reunión para movimientos sociales y grupos de base como Madres contra la droga, asociaciones de inmigrantes, grupos ecologistas; charlas, vídeos, debates y exposiciones sobre temas de actualidad social, actividades infantiles, talleres y escuelas… Y, por supuesto, conciertos: por el escenario de Minuesa pasaron bandas conocidas, de aquí y de fuera, como Pennywise, D.O.A., Tribe 8, Millions of Dead Cops, Sin Dios, Youth Brigade, Life… But How to Live it?, Tarzán o Soziedad Alkohólika. Juan Luis Nieto (Indio), el alma mater de Gruta 77, conocida sala de conciertos en la capital, lo tiene claro: “Minuesa fue un jarro de frescura brutal para la escena musical madrileña. Fue radicalmente distinto a todo lo que había habido antes”.

El 18 de mayo de 1994 la policía puso fin al proyecto con un violento desalojo. José Lozano, guitarrista de Sin Dios, reconocida banda madrileña de hardcore, echa la vista atrás: “Fue la crónica de una muerte anunciada, porque dentro de los planes urbanísticos de esa misma calle pusieron al lado una comisaría, así que tarde o temprano tenía que ser barrido Minuesa de la ciudad”. El centro de Madrid se colapsó por el despliegue policial pero también, según cuenta José, “por todas las escaramuzas que fue conduciendo la rabia de la gente por toda la zona de Lavapiés, Embajadores, Puerta de Toledo…”

La policía consiguió, finalmente, desalojar el inmueble, y pocos años después el ayuntamiento construyó varios pisos. Irónicamente hoy en día hay, a pocos metros de donde estaba Minuesa, se encuentra un centro cultural de carácter alternativo financiado por un conocido banco. “Uno que no duda en desahuciar familias porque no les pagan la hipoteca y que a la vez sacan una obra social”, especifica y denuncia José.

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“Lo que hicimos fue secreto”.

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Lo que hicimos fue secreto es un proyecto de investigación sobre cómo la estética e ideología del punk ha configurado la ciudad de Madrid, el entorno urbano y las prácticas artísticas. El equipo, formado por Landa Layasi, fotógrafa y editora que ha trabajado en Matadero Madrid como gestora cultural desde 2006 y en medios como Onda Madrid; David Álvarez, realizador vinculado al mundo del documental; y Gloria G. Durán, doctora en Bellas Artes por la UPV, y actualmente profesora del módulo de net artivismo del máster CCCD, Comunicación, Cultura y ciudadanía Digital de la Universidad Rey Juan Carlos y el MediaLab Prado, ha planteado el proyecto en tres fases: en una primera: un webdoc (documental online en abierto) que no pretende ser una historia lineal, sino que va a ser un contenedor con videos y audios que permita al espectador navegar libremente por los contenidos y trazar su propia narrativa. Un largometraje documental, y en la tercera fase todo el trabajo será volcado en nuestras respectivas tesis doctorales.