Zerolo, una oportunidad de peso para Madrid

 

Pedro Zerolo es, al mismo tiempo, un combatiente y un resistente. Su trayectoria, impecable en la defensa de los derechos civiles, es un buen espejo para mirarse en tiempos convulsos en los que las conquistas sociales y los derechos adquiridos caen irremesiblemente víctimas de los efectos perniciosos del pragmatismo militante que practican desde los partidos, el gobierno y las instituciones.

Hace solo unos días, Alexis Tsipras, primer ministro griego, daba a conocer un gobierno formado exclusivamente por hombres. Los activistas de Podemos, para justificarlo, enseñaban la foto del primer gobierno de Felipe González: solo una formación de señores sonrientes en la escalinata de la Moncloa. La diferencia, no perceptible a la cámara pero sí a la razón, estriba en que entre ambas fotos han transcurrido más de treinta años.

 

Pedro Zerolo, presidente por unos días del PSM que ha clausurado Pedro Sánchez

 

Son treinta años que sumados a muchos más durante la dictadura y la transición, los activistas de los derechos y libertades se han empleado para forzar los cambios que condujeran a la igualdad efectiva sin discriminaciones lacerantes. Entre ellos estaba, muy destacadamente, Pedro Zerolo, presidente por unos días del PSM que ha clausurado Pedro Sánchez, concejal y dirigente federal del PSOE.

Tomás Gómez destituido formalmente por su partido, mucho tiempo después de que lo destituyera política y emocionalmente la sociedad madrileña,desprendida de él por imposibilidad manifiesta de congeniar, ha insinuado en una de sus contradictorias comparecencias ante los medios que Zerolo sería un buen candidato.

Una buena idea del dirigente despedido, pero una idea tardía: él, siendo consciente de su valía, podía haber allanado el camino de Zerolo y haberlo presentado como la solución madrileña antes de que se aplicara la solución estatal. Aún así, eso no le quita sentido a la propuesta. Zerolo es un hombre de calle, de esos políticos constituidos no en la burocracia política de los despachos y los discursos huecos, por el contrario, él se enfrenta a las realidades sin necesidad de leer primero los argumentarios oficiales y basa sus razonamientos en lo que escucha a los ciudadanos cuando gracias a la cercanía de sus actos convive con ellos.

Las cualidades de  Zerolo son una verdad poco discutible, opuestas a las de Ángel Gabilondo, dispuesto a aceptar la vacante, contestando por terceros a la pregunta formulada por su hermano, Iñaki en la SER, apenas unas horas antes : ¿Quién se atreverá a meterse en la boca del lobo del PSM en sustitución de Gómez?

 

Zerolo conecta con los tiempos en el sentido más amplio del término

 

 

Ambos, es cierto, responden bien a la expectativa de sus votantes, pero Zerolo conecta con los tiempos en el sentido más amplio del término: conecta con los votantes porque convive activamente con ellos, con los colectivos que se oponen a los recortes, luchan por la igualdad de la mujer, los que defienden los derechos de los inmigrantes, la Marea Blanca, los que salen a la calle reivindicando más y mejor inversión del presupuesto social, y por supuesto alzando la voz de los homosexuales. Está en la calle, en el día a día de una mayoría social huérfana de líderes que la acompañe en su aventura por la justicia social.

Gabilondo, académico, alto cargo de la Universidad o del Gobierno, es una apuesta templada de posible prestigio social, ex ministro de un personaje mucho menor que él, Zapatero, capaz de aunar voluntades en la franja moderada de la sociedad.

 

Zerolo, combatiente por la igualdad y resistente contra la enfermedad

 

La disyuntiva sería compleja si no fuera porque Zerolo, combatiente por la igualdad y resistente contra la enfermedad, se ha apresurado a desmentir ambición alguna poniéndose a disposición de su partido. Y ahí parece terminar su recorrido como candidato a la Comunidad de Madrid, que no hubiera podido contar con el voto de las famosísimas bases socialistas, siempre presentes como argumento en los conflictos de un partido desmembrado y sin apenas bases estructurales en la sociedad, que actúan como un bálsamo de Fierabrás con el que conjurar las catástrofes a las que los dirigentes someten a las siglas. Dicho de otro modo, el bendito último recurso legitimador que se usa, eso bien lo sabe el atrabiliario Gómez, cuando conviene. Y ahora parece que no es el caso.

Zerolo hubiera sido un magnífico candidato, con sensibilidad, honestidad y honradez demostradas y con conocimiento firme y cierto de lo que uno a uno, madrileños y madrileñas, sienten tanto en su quehacer cotidiano como durante los naufragios a los que acostumbran los políticos provincianos de esta comunidad autónoma. Él espera a que escampe. Hace bien.