Fondos Buitre: especular con la vivienda social

Por Clara Jiménez y Santiago Rivas.

En las crisis aparecen grandes grupos empresariales que se aprovechan de la debilidad de los países y sus sistemas financieros. Su objetivo es especular y hacer negocio en mercados devaluados. A muchas de estas empresas se les conoce como fondos buitre.

Sobrevolaron España durante años esperando a que la economía estuviera en su peor momento y en 2013 aterrizaron a gran escala.

Uno de sus objetivos fue el depreciado ladrillo español. Los fondos han comprados grandes paquetes de viviendas con descuentos de hasta el 60%.

Uno de los vendedores ha sido la endeudada administración publica. En Madrid, entre Comunidad y Ayuntamiento, vendieron 4.795 viviendas de protección oficial, a fondos buitre destinadas a personas con rentas bajas.

Prometieron que la venta a Fondos Buitre no afectaría a los inquilinos

Las empresas de la vivienda pública, EMVS e IVIMA, prometieron que la venta no afectaría a los inquilinos. Sin embargo la realidad que denuncian sus habitantes es otra. El cambio de condiciones ha supuesto una subida de los alquileres, un empeoramiento de las comunidades de vecinos y un aumento de los desahucios. Las personas que luchan por cambiar esta realidad y quienes la sufren, nos cuentan su historia.

Por un lado están los abogados que han denunciado la venta. Acusan al Ayuntamiento de Madrid y al fondo de inversión Fidere de malversación de caudales públicos, fraude y prevaricación. El fondo adquirió cada piso a un precio de entre 65.000 y 70.000 euros, sin embargo piden entre 150.000 y 170.000 euros.

Los afectados dicen que los alquileres de los pisos de la Comunidad han subido hasta en un 40%. Además tienen que hacer frente al Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI). Antes de que se hiciera la venta, el Instituto de la Vivienda de la Comunidad de Madrid (IVIMA) no lo pagaba y por lo tanto tampoco lo exigía. También hay que sumar que se han cancelado parte de las ayudas de alquiler que la Comunidad ofrecía.

Esta situación en algunos casos ha llegado al extremo. Un ejemplo es Wilson y su familia.

Con tres hijos, uno con apenas dos meses de vida, han sido desahuciados del piso que el Ayuntamiento de Madrid vendió a un fondo buitre.

   

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