Sarampión, brote incontrolado y polémica en EE UU por no vacunar a los niños

 

El brote de sarampión en los EE UU afecta ya a más de 100 personas, básicamente del Estado de California. Los contagiados no se habían vacunado. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) tienen constancia de casos en otros 13 Estados: Arizona, Colorado, Illinois, Minnesota, Michigan, Nebraska, Nueva York, Oregón, Pensilvania, Dakota del Sur, Texas, Utah y Washington.

La mayoría de adultos y niños  sobre quienes tenemos información no se vacunaron, o no saben si se habían vacunado”, informó la doctora Anne Schuchat, directora del Centro de Inmunización y Enfermedades Respiratorias de los CDC. No se puede hablar de epidemia pero los CDCs se mantienen en alerta.

Las autoridades sanitarias estadounidenses no están seguras de cómo se ha originado este  brote. “Suponemos que alguien se infectó con sarampión en el extranjero, visitó los parques de Disneyland y propagó la enfermedad a otros”, afirmó Schuchat.

La enfermedad había sido eliminada en los Estados Unidos en 2.000, lo que significa que las cepas provienen de otros países, como sucedió el año pasado, cuando se registraron más de 600 casos. El contagio de sarampión se produjo entonces a través de personas que se infectaron en Filipinas.

“Ya hemos tenido un número muy grande de casos de sarampión [en 2015], la misma cantidad de casos que tenemos todo el año en un año típico. Eso me preocupa, y quiero hacer todo lo posible por evitar que el sarampión se arraigue en Estados Unidos y se convierta de nuevo en endémico”, añadió.

Los CDC recuerda que se trata de una enfermedad altamente contagiosa y que en “2011, 42% de los niños menos de 5 anos de edad con sarampión necesitaron atención hospitalaria”. El sarampión puede resultar mortal y provocar daño cerebral y sordera para toda la vida, en “EE UU, tres de cada 1.000 niños que se contagia de sarampión morirá”, añaden.

Miedo, desinformación y fraude han sembrado la desconfianza sobre la vacuna del sarampión

“No se trata de un problema porque la vacuna contra el sarampión no funcione. Se trata de un problema porque la vacuna contra el sarampión no se está utilizando”, subrayó Schuchat, y no se usa por una falsa polémica que acabó sembrando el temor sobre las vacunas infantiles.

Todo comenzó en 1998, cuando Lancet -prestigiosa revista científica-  publicó un artículo que sugería un falso vínculo entre la vacuna contra el sarampión  y el autismo. Fue retirado poco después por fraude y Andrew Wakefield, autor del presunto estudio, perdió su licencia para practicar medicina por haber falsificado los datos.

Pero el daño ya estaba hecho, se sembró el temor y la desconfianza y muchos padres dejaron de vacunar a sus hijos. Por eso, ante este nuevo brote, proliferan cartas de pediatras en los medios de comunicación estadounidense intentando romper los prejuicios creados.

“No vacunar a su hijo contra el sarampión, ha sido una jugada estúpida

sarampión

Como esta misiva del pediatra Tim Jacks, -padre de dos niños, uno enfermo de cáncer- que dirige directamente “al padre del niño no vacunado” responsable del brote actual de sarampión en los Estados Unidos.  “Supongo que usted ama a su hijo al igual que yo y que intenta adoptar las mejores decisiones sobre su cuidado. Entonces, no sabe que si su hijo enferma los demás niños están expuestos. No  vacunarlo y visitar el parque fue una jugada estúpida”.

Jacks tiene dos niños, uno de diez meses y otra algo mayor, pero enferma de cáncer. Uno por su edad y la otra por su enfermedad no son inmunes frente al sarampión. “Su única protección pasa por que quienes les rodea estén vacunados”, asegura.

Y hace unos días, el 21 de enero, mientras esperaban los resultados de unas pruebas les comunicaron que los dos habían estado expuestos al virus al estar en contacto con un paciente enfermo”. Ahora los niños indefensos, están en aislamiento. Jacks “agradece al padre irresponsable por las tres semanas de ‘vacaciones’ de la quimioterapia con la que ha obsequiado a su hija. Sus malas decisiones no sólo afectan a su hijo. Afectan a mi familia y muchos más como nosotros. Por favor, perdone mi sarcasmo. Estoy molesto y un poco asustado”, concluye.