Caída del precio del petróleo, ¿la recesión que viene?

 

La cotización de los precios del petróleo sigue en caída libre y ronda los 40 dólares por barril. Aunque todavía no se ha llegado al ‘suelo’ de los 20, que en opinión de Javier del Río, profesor de Comercio Internacional de la Universidad Alfonso X el Sabio, supondría un verdadero problema para los países productores, ya que no cubrirían los costes de extracción.

¿Esta situación puede ser el detonante de un nuevo orden económico internacional con una sola potencia hegemónica sobre las demás? ¿O sencillamente es una consecuencia más del libre mercado y la brutal competencia por abaratar el coste de la materia prima y hacer más competitivos los productos?

 

Geopolítica y geoeconomía en la crisis del petróleo

 

Geopolítica y geoeconomía van de la mano en la economía global y en ocasiones resulta complejo asegurar si fue antes el huevo o la gallina. Alejandro Inurrieta, economista vinculado a la Fundación Alternativas subraya que “el petróleo siempre ha sido el arma utilizado de unos países frente a otros y sin duda, también en esta crisis. Estados Unidos inicia esta estrategia para proteger al dólar y sus inversiones en energía alternativa -fracking- y que a la postre le otorgará la hegemonía económica y política sobre el resto de los países”.

Pegados al terreno de la ortodoxia económica, otros profesionales entienden que esa hegemonía norteamericana puede ser un efecto colateral, pero no está en la raíz del problema. Federico Steinberg, investigador principal de Economía y Comercio Internacional del Real Instituto Elcano defiende que “la crisis obedece a planteamientos estrictamente económicos y no de corte geopolítico, aunque sin duda tendrá sus consecuencias por la debilitación de Rusia en el escenario mundial”.

Opinión coincidente con la de Javier del Río, quien estima que el descenso en los precios del crudo obedecen a “una reducción de la demanda basada en la crisis económica y en la necesidad de reducir los costes de producción de las empresas“.

Tenga naturaleza política, componentes puramente de mercado o mixtos, lo cierto es que la crisis de petróleo está afectando, y de qué modo, al gran tablero de países en el mundo y quién sabe si se convertirá en el detonante de una nueva recesión mundial. Como en toda crisis, hay ganadores y perdedores. Pero vayamos por partes.

 

Los actores en esta crisis del petróleo

 

A  diferencia de 1974, en esta crisis del petróleo los actores son los mismos, pero ocupan posiciones diferentes. El primero, los Estados Unidos, que ha pasado de ser sujeto pasivo a actor “principal.” En 1974 los Estados Unidos se mantuvieron al margen, pero ahora son exportadores y actúan en defensa de sus intereses”, señala Inurrieta.

Todo lo contrario que en Rusia y con  Putin, que se apunta como el gran perdedor ya que esta situación del petróleo perjudica directamente a sus exportaciones de gas y petróleo y amenaza con colapsar su balanza exterior.

Bien como colaborador necesario o como villano principal, todos apuntan a Arabia Saudí asignándole un papel preferente en esta crisis, ya que el mantener su nivel de producción contribuye a que los precios del barril siga esa espiral bajista.

Para Del Río, Arabia Saudí está jugando fuerte porque siente “una amenaza real” en su vecino Irán y el debilitamiento de la economía iraní afectará negativa “a sus planes de expansión y control político en esta región y beneficia el tradicional papel que han jugado los saudíes en la zona“.

Aunque hay quien prefiere poner el acento a cuestiones domésticas y de oportunidad en Arabia Saudí. “Los costes de la obtención de petróleo en el país puede soportar estos precios tan bajos y, por lo tanto hacer competencia a los nuevos métodos de extracción de carburantes al tiempo que mantienen su Estado de bienestar. Esa política de mantener la producción, desincentiva las inversiones en fracking, protege la venta de sus reservas y mantiene su poder a nivel mundial”, asegura Steinberg.

Por primera vez en asuntos energéticos, China juega un papel, pero esta vez situado en el bando de los ganadores. “China sale doblemente beneficiada -apunta Inurrieta-.  Por una parte, es un país que precisa energía para mantener su nivel de crecimiento, y de ahí que se esté haciendo con numerosos yacimientos en todo el mundo. Pero al mismo tiempo, es el principal tenedor de deuda de los Estados Unidos. Así que la bajada del precio del barril favorece a su economía. En esta crisis, China y los Estados Unidos son dos poderosos aliados“, sentencia.

El resto de los países nos limitamos a ser figurantes con frase en esta película donde algunos están llamados a sufrir convulsiones internas, como Irán, Venezuela o economías emergentes africanas . Aunque en térmicos geopolíticos “Irán y Venezuela salgan perjudicados, no tienen peso económico mundial importante en la actualidad”. Del mismo modo, subraya Steinberg, “la crisis de Brasil o México no está provocada estrictamente por el petróleo”.

 

El efecto dominó del precio del carburante en la crisis económica

 

En cambio, para Inurrieta, el frenazo en el crecimiento de la economía Latinoamérica puede tener un efecto indeseado para los europeos, quienes están saliendo de la crisis económica gracias a sus relaciones comerciales con estos países y un encogimiento de su economía podría abocar a Europa a una nuevo periodo de estancamiento económico, sobre todo porque el mercado interior de la UE no absorbe las necesidades de producción.

Y con tanto efecto dominó, en el guión no podía faltar el Armagedon. Nadie se atreve a afirmar que estamos totalmente a salvo de que la crisis energética pueda provocar un nuevo colapso y recesión a nivel mundial que pudiera provocar una nueva crisis de divisas.

Estemos en un gran juego de monopoly mundial o sea la derivada de la economía global, una vez más los economistas solo coinciden en que está bajada del petróleo se abre un escenario nuevo, lleno de cambios y no exento de riesgos o incertidumbres.

Como en todos los juegos de suma cero, en esta ‘crisis del petróleo’lo que ganen unos, indiscutiblemente será a costa de lo que pierdan otros.