Francia defiende la libertad frente a los ataques

 

Más de un millón y medio de ciudadanos se han manifestado en París y más de otro millón y medio en otras ciudades de Francia contra los crímenes del yihadismo islamista producidos esta semana. En la manifestación estaban los líderes de más de cuarenta y cinco países, entre ellos el presidente de la Comisión Europea, el primer ministro británico, la canciller alemana, el presidente español, el primer ministro israelí, el jefe de la Autoridad Palestina, el presidente de Malí, el primer ministro italiano, el rey de Jordania, el ministro de Exteriores ruso, y un largo etcétera de gran relevancia internacional. Han estado líderes de comunidades religiosas judías, islámicas y cristianas.

También ha participado en ella un gran número de profesionales de la información. Entre los manifestantes ocupaban un lugar destacado los supervivientes del atentado contra la revista satírica Charlie Hebdo y las familias de los asesinados, junto a los familiares de los dos policías ejecutados por los criminales. Y miles, decenas de miles, cientos de miles, más de un millón y medio de franceses dolidos, enfadados, indignados y resueltos para defender las libertades de prensa y de expresión con su presencia resistente y combativa en un acto democrático sin precedentes en la historia de Francia.

No les corresponde a los ciudadanos de la República luchar contra el terrorismo, ni siquiera contribuir a la resolución del problema. Eso corresponde a las autoridades civiles que son elegidas en las urnas y a las autoridades militares que deben responder ante ellas. La defensa de la libertad exige el desarrollo de una conciencia cívica, y en el caso de Francia, apostar por los valores republicanos que dan sentido, desde hace dos siglos, a la naturaleza del estado francés. Se lucha por la libertad eligiendo bien a los gobernantes y actuando con vigilancia frente a la manipulación y el silencio institucional. Y saliendo a la calle cuando corresponde para dejar claro el compromiso de la mayoría.

Pero luchar contra los criminales es responsabilidad pública. Pasados los momentos de las emociones y los sentimientos, es hora de que nos expliquen, a los franceses y a todos los europeos, cuál es la verdadera situación a la que estamos expuestos con respecto al terrorismo islamista y el avance de organizaciones presuntamente controladas como Al Qaeda o emergentes como el Estado Islámico. Necesitamos saber y es nuestro derecho conseguirlo qué herramientas se usan para localizar a los criminales y prevenir los atentados.

 

Francia se pregunta ¿Cómo es posible que pasara lo que pasó?

 

Los sucesos ocurridos en la revista satírica desvelan y demuestran una severa falta de control del crimen organizado que es el terrorismo islamista, hasta tal punto que tres terroristas han conseguido armas suficientes para sembrar el terror y poner en jaque a la nación. ¿Cómo es posible que pasara lo que pasó? Si la respuesta no es satisfactoria es que las autoridades no están cumpliendo con su trabajo y su presencia en manifestaciones como las de hoy – homenaje a las víctimas aparte – no tiene mas que un valor anecdótico. Así que lo razonable ahora es que las autoridades expliquen a los franceses, cuyo civismo ya está demostrado, qué, cómo y por qué ha pasado lo que ha pasado.

Francia es una nación que se ha enfrentado a lo largo de su historia a situaciones difíciles y comprometidas; el país de la libertad, la igualdad, la fraternidad y de la ciudadanía cuenta con una larga tradición de defensa de la libertad, la cultura y el progreso que aseguran un pensamiento colectivo crítico para enfrentarse con inteligencia a los problemas. Así que es posible pensar que la capacidad de los franceses para asimilar el entorno de dificultad en el que se encuentran podrá derivar en una solución que además ayude a avanzar hacia el futuro.

Por eso, los exabruptos de Jean Marie Le Pen llamando payasos a los manifestantes de París no hacen sino reafirmar el compromiso colectivo adquirido y dar sentido al hecho de que Hollande prefiriera no contar con un falso amigo en este día como lo es el Frente Nacional. En esa formación que crece desmesuradamente, anidan muchas de las tentaciones que pueden equivocar el rumbo que los franceses tienen que seguir. Que se pretenda limitar la libertad, que aumente la represión con leyes indiscriminadas o se materialicen tentaciones de seguridad que aniquilen paso a paso la libertad defendida en la manifestación con arrojo y determinación, es un peligro cierto.

 

Francia quiere apostar por los valores republicanos

 

A muchos franceses no les gustaba la revista tiroteada, pero eso es irrelevante. Lo importante es el derecho de cada uno a decir, a opinar o a expresarse según sus propias convicciones o deseos y no sobre los límites del gusto de los demás. Ese principio fundamental deberá seguir bien presente en el futuro porque es la forma de mantener vivos a los periodistas, policías y ciudadanos asesinados por el fanatismo religioso. Y eso corresponde a los ciudadanos, con vigilante determinación y a las autoridades, evitando las tentaciones perversas que siempre surgen en momentos como este.