Syriza puede cambiar el futuro de Europa

 

Ha comenzado la campaña para las elecciones griegas del próximo 25 de enero. Con ese acontecimiento político se iniciará de forma efectiva el nuevo año político internacional. Esa fecha puede suponer un cambio de rumbo en la historia reciente de Europa y singularmente puede suponer el espaldarazo a Podemos en España como alternativa de gobierno si Syriza gana las elecciones legislativas, logra formar gobierno y desarrollar con éxito, al menos los primeros meses, los grandes desafíos iniciales de su programa.

Grecia ha sido el campo de batalla de la troika para imponer un régimen de control en el resto de los países europeos y obligarlos a hacer políticas de austeridad y recorte social con el fin de acometer el pago  la deuda pública, en manos, fundamentalmente, del sistema financiero alemán. La economía griega ha retrocedido un 22% en los seis años de recesión que llevan.

Grecia ha sufrido el rescate en distintas fases y para percibir los fondos que aprovisionaran a sus bancos para poder pagar, ha hecho una política de autentico cerrojo a los servicios públicos y de reforma laboral que hasta el momento ha conducido a mantener un desempleo por encima del 25%. Aún faltan 1.800 millones que la troika estaba negociando duramente, por eso, y por el nuevo esfuerzo que suponía crear las nuevas condiciones para rercibir ese dinero, cuando ahora tímidamente la economía da alguna señal de recuperación, Samaras ha querido demostrar su fuerza en el parlamento aprovechando la elección presidencial, y ha perdido. Grecia es hoy un 40% más pobre que en 2009, y aunque el 58% de los griegos no quiere elecciones, la torpeza de Samaras y su candidato presidencial, Dimas, han avocado al país a celebrar comicios el 25 de enero.

El Fondo Monetario Internacional ha interrumpido las negociaciones del ‘nuevo rescate’ y desde los gobiernos europeos y Bruselas se anima a los griegos a “seguir por la senda de las reformas y la reestructuración”, es decir, del ahogamiento. Falta aún la presión de la Comisión Europea y del Banco Central para apoyar al eje Nueva Democracia-Pasok, artífice de estas políticas. Berlín, por su parte, ya ha dejado clara, una vez más, su posición, exigiendo el cumplimiento de las políticas emprendidas hasta las últimas consecuencias.

Pero ¿qué votarán los griegos? ¿A Syriza? ¿Continuidad?

Las encuestas dicen que Syiriza tiene hoy un respaldo entre los votantes por encima del 26% y que Nueva Democracia, la derecha gobernante de Samaras, cuenta con la confianza de entre el 20% y 23% de los electores. El Pasok, que se mueve alrededor del 5%, se ha convertido en un partido irrelevante electoral y socialmente que solo sirve para legitimar la acción de Samaras. Papandreu  ha abandonado el partido, hastiado por su política ‘entreguista’ y ha creado una nueva formación que, junto a otras de pequeño calado, – ahora ronda la barrera del 3% – podrían ser decisivas para formar mayorías complejas que evitaran el triunfo parlamentario de ND si este se diera en las urnas. Pero por el momento el ganador potencial es Syriza, la organización de izquierda radical que simpatiza con su homologo español Podemos y con quien comparte grupo parlamentario en Europa.

 

 

Syriza, Papandreu, elecciones griegas

 

 

Syriza ha sido la oposición ‘más radical’ a la estrategia de Berlín y Bruselas. Se constituyó a comienzos de 2000 pero desde 2012 representa las políticas más decididas contra los planes de la troika y la estrategia de Pasok y ND, sucesivamente, hasta haberse hecho iguales. Syriza representa, en definitiva, una política alternativa a la estrategia de los mercados y por tanto además de que lleva siendo la opción preferida en las encuestas desde 2012, es la única posibilidad ‘viable’ de una política diferente.

 

 

 

Tsipras, Syriza

 

 

 

Los ejes fundamentales del programa de Syriza tienen que ver con la realidad palmaria que vive el país. Quieren acometer un programa de urgencia valorado en 1300 millones de euros para paliar los dañinos efectos de la gestión económica de los últimos años, sobre la población que padece hoy la pobreza y la extrema pobreza. Syriza quieren renegociar la deuda sobre la base de una quita que podría suponer el 50%, y lo hacen no como una excepcionalidad que aplicar en su país, sino como el fundamento de una nueva política que afecte al conjunto de las economías del sur de Europa. La compensación vendrá por el control fiscal y por el crecimiento, dicen los expertos de Syriza.

 

¿Cómo afecta este escenario con un posible éxito de Syriza a Europa?

 

Los  analistas del entorno de Bruselas y los expertos financieros alertan, al igual que los políticos de Bruselas y Berlín, de que un triunfo de Syriza podría suponer un claro retroceso en la línea de salida de la crisis; que su política de renegociación de la deuda y la aplicación ‘urgente’ de un plan de salvación nacional para ‘rescatar’ a las víctimas humanas, y no a las tan protegidas víctimas institucionales ni corporativas, de la crisis supondría un riesgo evidente en la senda de la recuperación. Pero dicen más, que el tercer plazo de ayudas suspendido por la convocatoria electoral no se produciría si se plantea la renegociación de la deuda y que la salida del país heleno del euro podría ser un hecho plausible. La salida de Grecia del euro, añaden, no implicaría una crisis seria de la moneda dadas las circunstancias en las que ya se encuentran el resto de países de la zona euro.

 

 

 

 

¿Nos atañe a los españoles una victoria de Syriza?

 

Nos afecta, sí. Y mucho. Porque España reproduce algunas de las realidades griegas: la crisis financiera se ha llevado por delante el desarrollo económico de las últimas décadas y el rescate encubierto de las instituciones bancarias ha obligado a asumir las famosas reformas estructurales que nos han empobrecido. La reforma laboral, la reducción del déficit – consagrada en la Constitución – que ha eliminado servicios públicos básicos que definían el modelo de bienestar social de nuestro país, así como medidas tales como la liquidación de la negociación colectiva, han dibujado una España que sin estar en el marco de la situación griega se ha encaminado directamente hacia ella en lo que afecta a las personas.

El segundo paralelismo es el de la percepción de la situación política. Entre los electores ya apenas se distingue la contradicción izquierda-derecha ejemplificada en la alternancia del PP y el PSOE. Por el contrario la irrupción de Podemos como partido homologable a la Syriza griega, dibuja un conflicto entre ‘lo nuevo’ y ‘lo viejo’, entre las casta y la gente, entre arriba y abajo. Con la introducción de elementos deformadores de la realidad impuesta se han hecho un hueco similar al de Syriza en cuanto a los pronósticos electorales.

Podemos reúne abstencionistas, nuevos votantes, antiguos votantes de IU y PSOE y caza en los caladeros de una parte de la población que vio en el PP la esperanza al abismo de Zapatero. De hecho, la caída de la socialdemocracia española provocada por la política de Rubalcaba, ha permitido que Podemos aprovechara el espacio vacío, se haya declarado heredero legítimo de esa ideología y haya colocado al PSOE en el ámbito de los pactos con el PP, reiteradamente defendidos por estos últimos, otorgando al viejo y centenario partido un papel de comparsa sometido por la ‘realidad’ impuesta por la troika y el sentido de responsabilidad institucional que les obliga a defender, por ejemplo, la constitucionalización del déficit por delante de los derechos sociales fundamentales. Es decir, al borde del abismo, como el Pasok.

Ahora, con Pedro Sánchez en la jefatura del PSOE, pueden cambiar las cosas, pero de momento las encuestas son implacables. Eso quiere decir que el ‘sorpasso’ de Podemos sobre el PSOE es una posibilidad real, incluso la de que lleguen a constituirse como primera fuerza nacional.

Si Syriza gana las elecciones griegas el 25 de enero y comienza a hacer efectiva su política anti crisis tan distinta de la que Merkel y Juncker defienden, y logran que Europa se atenga a sus planteamientos sin profundizar un conflicto entre el país heleno y la troika, se habrán dado las condiciones para demostrar que ‘otra política es posible’ y que el discurso de Podemos, tan parecido al de los radicales griegos, es técnicamente viable y por tanto factible para ser votado. De hecho, si Syriza gana y logra avanzar en su alternativa irá despejando el camino de Podemos en España de forma clara.