Las diez claves de lo que el pequeño Nicolás esconde

 

Pasan los días y los desmentidos van dejando cada vez más en entredicho la posición de las instituciones con relación a las declaraciones de Francisco Nicolás Gómez Iglesias, el pequeño Nicolás. La verdad se esconde en los silencios pero aflora también en los desmentidos que no terminan de desmentir con rotundidad y en los hechos que por más que se retuerzan ponen en evidencia dos cosas: o el estado es tan permeable y vulnerable a la intromisión de cualquier criatura que evidencia una fragilidad absoluta, o bien el pequeño Nicolás es un verdadero artista de la invención. Pero esto último no es así, porque todo su planteamiento – negado por los implicados – antes o después termina por mostrar que hay un hilo del que tirar que conduce a ellos.

 

Diez claves del pequeño Nicolás

 

Uno

Nicolás irrumpe en el mundo del PP. Se desenvuelve en él con sorprendente habilidad a una edad que debería habérselo impedido ¿Qué le permitió su facilidad de movimientos en los mundos del poder político del PP? Los selfies no son una broma, son una evidencia. Cualquiera se puede hacer una foto con uno u otro político, pero hay que estar en los sitios para poder hacerlo. Y Nicolás siempre estaba. El PP debe explicar primero por qué en su actividad, Nicolás era un personaje destacado antes de seguir negándole.

Dos

Nicolás entra y sale del despacho de Jaime García Legaz como Pedro por su casa. ¿Por qué? ¿A qué va? ¿Qué le une con este personaje del ministerio de Economía? Nicolás entra sin control y atraviesa la puerta del despacho sin que sus secretarias lo detengan. Hoy suficientes testigos que lo constatan. El señor Legaz no puede negar una relación estrecha con el joven popular, y tampoco lo puede hacer el secretario de estado de Comercio.  Debe dar explicaciones y si estas no son convincentes, debe dimitir. Lo sorprendente es que la oposición no haya reclamado una comparecencia para que el secretario de estado Jaime García Legaz se explique. Alguna sugerencia: ¿Qué hacía fotografiándose con los promotores de Eurovegas en su despacho?

Tres

Nicolás dispone de medios municipales que le permiten desplazarse en coche oficial y con escolta en asuntos fuera de la ciudad. Es un hecho. Nadie lo explica. La pregunta no solo es qué hacía con el presidente de ALSA en Ribadeo sino ¿Cómo llegó hasta allí con esos medios? Nicolás es amigo de Ballarín, fue su apoderado en unas elecciones internas del PP denunciadas por ser fraudulentas. Nicolás fue defendido por un abogado de Boadilla del Monte, epicentro de la Gürtel. No parece cosa de un espontáneo. Ballarín es concejal de Madrid, el consistorio del que el joven Francisco Nicolás disponía de los medios indicados. ¿Por qué no se explica de inmediato el concejal?

Cuatro

Nicolás hablaba con el rey Juan Carlos, se intercambiaba mensajes. Nadie lo ha negado. Se dice, por el contrario, que el Rey es campechano y atento con todo el mundo. Todos hemos hablado alguna vez con el rey por teléfono móvil. Es una imagen que tenemos fijada en la retina: el rey conversando por móvil. ¿O no lo hemos visto nunca? No, más bien no. Podría no ser más que una anécdota, pero el joven Fran, como le gusta que le llamen, estuvo en la recepción de Felipe VI. Dicen que ha manipulado la invitación, pero estuvo allí. Y hablaba, no lo olvidemos con Juan Carlos I por teléfono. Luego, ante lo evidente, dicen que había mucha gente. Todos hemos estado en esa recepción, como recordaremos, y como además hablamos con frecuencia con el rey e intercambiamos mensajes, todo es normal, y lo que dice el joven Nicolás es un retorcimiento de situaciones circunstanciales. Pero también dice que tomaba café o comía con el secretario de las Infantas, García Revenga, en Puerta de Hierro, el Club de Campo o las cafeterías José Luis.  Pero primero dicen que no es cierto, luego que pudo haber alguna ocasión en la que este lo abordase y finalmente, que ciertamente ha estado con él pero a iniciativa del Pequeño Nicolás. Una vez más, primero se niega y luego se acepta pero se le quita valor. ¿Qué hizo que una persona del rango de García Revenga, uno de los afectados colaterales del caso Noos, se reuniera en más de una ocasión con un joven enloquecido? Nadie le pide explicaciones.

Cinco

Francisco Nicolás tiene amigos poderosos del entorno económico del poder político. Tiene un chalé de lujo en una zona exclusiva, va en coches oficiales, recibe empresarios… Un loco sin criterio no dispone de esas oportunidades. Se ve hasta con un ex ministro socialista para hablar de negocios. ¿Es una práctica habitual que un supuesto asesor de la vicepresidenta del gobierno se desplace a una localidad gallega a reunirse con uno de los empresarios más importantes de España sin saber para qué y sin haber confirmado la asistencia de los invitados? ¿Cuál era el propósito? ¿No se confirman estas citas con las secretarias? Nicolás estaba en el balcón de Génova, a donde todos hemos ido alguna vez a celebrar un éxito del PP, y dice que a él lo había invitado la vicepresidenta primera del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. Primero dicen que se coló y luego dicen que alguien, cualquiera, lo habría invitado. Si es cualquiera ¿por qué no la vicepresidenta? Algo más habría que aclarar que un comunicado negándolo todo.

Seis

Hay un correo de la jefa de gabinete de Sanz Roldán, el jefe de los espías, el máximo responsable del CNI. En él le comenta que pueden verse en el despacho o quedar a tomar café en Madrid. Por todos es sabido que si se trataba, como dicen ahora, de una relación con el único fin de organizar una conferencia en la que participara el cargo público, lo normal es quedar fuera del despacho, quedar a tomar café, charlar… ¿Para qué quería quedar con el joven Nicolás la jefa de gabinete del responsable del CNI? ¿Para mirar juntos la agenda? No hay explicación. Y debe haberla.

Siete

A Nicolás lo detienen un grupo de agentes de asuntos internos de la policía. Todos sabemos que eso es normal, frecuente ¿A quién no le ha puesto una multa un agente de asuntos internos de la policía por mal aparcamiento mientras tomaba café con la jefa de gabinete del jefe del CNI? Es muy común, tanto como recibir una llamada del rey e intercambiar mensajes con él.

Ocho

¿Cualquier detención implica un análisis psicológico forense? El joven Nicolás inició el camino de su descrédito de la mano de una psicóloga que, como usted o como nosotros, le diagnosticó en un pispás un delirio megalómano. Efectivamente, no es en absoluto plausible que pueda tener crédito tanto despropósito aireado de una vez.

Nueve

El joven Nicolás manipula el teléfono de Arturo Fernández. Es lo normal, también. Si no fuera porque para eso hay que haber desarrollado una confianza previa, tener amigos comunes, compartir algo. Nicolás dice conocer a Aguirre que primero lo niega y luego reconoce haberlo ‘visto’. De Ignacio González dice que conoce su ático, que ha estado con botella en su despacho. Nada creíble, excepto si pensamos que ha tenido el teléfono de Arturo Fernández en sus manos para instalarle una aplicación o que se ha visto con sheldon Adelson en el despacho del secretario de estado de Comercio del ministerio de Economía – primero, recuerden, lo negaron, luego dijeron que es que estaba por allí pero no en la reunión, más adelante nos dirán que sí que estuvo un rato, pero que se fue antes y, al final, nos dirán que esa reunión no fue clave aunque la presidiera el propio Nicolás.

Diez

Nicolás es una persona  de la que ayer, en Mediaset, decían que sí, que finalmente, podía haber sido colaborador ocasional en acciones del CNI, que busca y aprovecha, afortunadamente decían, cualquier oportunidad para saber, pero que no en el caso Noos, ni con Manos Limpias ni para negociar con los Pujol. Sí pero no, esa es la constante.

Los sí pero no de Francisco Nicolás Gómez Iglesias van evolucionando a medida que se va haciendo evidente que sí tenía toda la relación con el poder de la que ahora presume. Que no eran autorretratos de un aficionado los selfies de su colección. Todos, antes o después, con comunicados o sin ellos, acaban afirmando haber tenido alguna relación con él, y no relaciones cualesquiera. Él estaba allí por algo, por alguien, para algo.

Si Nicolás hubiera sido una chica de ojos azules, de un metro ochenta, como él, este asunto se hubiera desplazado a otro campo con las consiguientes aseveraciones sexuales. Aquí no hay atisbo de ello y cuando se ha sugerido, se ha cortado de raíz, por él y por el señor Legaz. Pero no deja de resultar curioso que de esto no se hable ni siquiera un poquito, porque si no son negocios, si no es un espía en nómina entonces, entonces qué era.

La verdad seguramente no será lo que aún está oculto, lo que Nicolás esconde, sino lo que está bien a la vista desde el primer momento: todos los síes pero noes que conducen hasta ella lo ponen en evidencia.

Y todo lo que se irá destapando, claro está.

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