Ana Garrido por Ana Garrido

Ana Garrido Ramos continúa con la pesadilla. irispress.es habló con ella cuando aún esperaba el resultado de la deliberación de los magistrados de la sala de los social del Tribunal Superior de justicia de Madrid, la instancia a la que el Ayuntamiento de Boadilla del Monte había recurrido la sentencia que los condenaba por el acaso continuado a la funcionaria que destapó la trama Gürtel en el el municipio madrileño.

Ahora, el ayuntamiento ha anunciado un nuevo recurso, y esta nueva demostración de insensibilidad social puede acarrear el innecesario retorno de Ana Garrido Ramos a su puesto de trabajo a pesar de contar con dos sentencias favorables condenatorias e la corporación.

En un tiempo de recortes y de austeridad y en un municipio brutalmente castigado por la corrupción municipal, Ana Garrido Ramos parece ser el interés prioritario de un alcalde que había prometido la regeneración democrática tras años de presunto enriquecimiento ilícito del anterior equipo de gobierno. Lejos de hacer eso, se ha cebado con la funcionaria que destapó la trama corrupta, y además – son hechos probados aunque recurridos, y por tanto quizá haya que volver a decir,presuntos – de acosarla presuntamente de forma continuada, se empeñan en un insistente recurso para hacer de esta situación un calvario inacabable. Es decir, una forma de prolongar el sufrimiento de la mujer cuya honestidad ha quedado terminantemente probada en dos sentencias y en una actitud encomiable.

¿Quién paga los recursos judiciales contra Ana Garrido?

¿Quién paga esta nueva operación contra Ana Garrido? ¿Los servicios municipales están para esto? ¿O es que se han contratado servicios jurídicos ajenos a la corporación? ¿Y si es así, con qué presupuesto se paga?

Perseguir al denunciante no es un servicio a la comunidad, sino un vulgar acto de venganza sobre la que es ya judicialmente la víctima. Lo dice la Justicia, y lo dice el sentido común.

Escuchar sus declaraciones sobre la situación del país y atender a sus análisis sobre el funcionamiento de las redes de intereses que se han creado entre la política y otras instituciones del estado para evitar entrar en profundidad en la verdad de los males que aquejan a nuestra democracia, es una necesidad para formar una opinión razonable sobre lo que nos pasa como país.